
Si alguien tenía decidido tratar de entender al personaje central de esta novela seriada, que hace budismo zen unos segundos antes de hacerse encima de parado, y por momentos se cree un perro; con este capítulo solo logrará enredarse aún más. Nuestro héroe se muda al sur: ¿al sur de qué? Y bueno... tendrán que ser pacientes y averiguarlo en próximas ediciones. Lo importante aquí es que, en su periplo sureño, nuestro héroe solo tuvo una cosa en mente y -a pesar de estar tan seguro de sí mismo- no logró un pomo de nada. Que beautiful looser este tipo, ¿no? De paso cañazo, le avisamos a los buscadores de significados ocultos que en el texto hay ingredientes muuuuuy lindos a tener en cuenta, como una confesión homosexual encubierta que a los amigos de Freud y Lacan les va a encantar... ¿qué esperan che?: pasen y vean.
ALGO PUEDE PASAR (Capítulo VI)
Maravillas de la actividad hormonal en desmedido crescendo presenta...
Capítulo VI: La otra...
Me fui para el sur en invierno, a la costa, donde estaba mi hermana; para ventilarme un poco y soñar con la vida nueva y todo eso. Poco trabajo, buena plata, mujeres nuevas, problemas nuevos.
Hacía ya mucho que me estaba moviendo y quería parar, un respiro, un cambio de aire; quería dejar de chocarme con el pasado a cada instante, una distracción.
Necesitaba historias que vivir; cosas que fueran llenando el presente hasta lograr el peso necesario donde uno ya puede abandonar los recuerdos, cuando la balanza se iguala y permanecer de un lado o de otro, se hace cuestión de gusto.
En esa situación la conocí a Valeria; otra. A ésta, bien le quedaría un diminutivo, una petisa tucumana, de lo más hermosa: boca carnosa, grande la sonrisa, ojos miel, pechos grandes, linda cola y con ese tonito endulzando cada cosa que decía. El pelo, castaño claro, natural en relación a la otra, que se teñía bastante; y largo, como a mí me gusta.
El panorama sentimental en la ciudad era complicado, según los ojos de mi hermana. Me dió algunas recomendaciones a seguir, ya que mis intenciones eran las de quedarme.
"Esto es un pueblo hermanito, acá si tenés historia con alguien, alguna de las chicas del grupo, vas a ser siempre la pierna de esa chica, ¿me explico? Como somos amigas nos respetamos las historias y no nos curtimos el flaco de las otras".
Yo creo que la única que respetaba el código era mi hermana.
Llega el invierno y la cosa se pone brava allá en el sur; no hay rotación de gente, siempre los mismos, no son muchas las oportunidades y yo no creo que fueran las cosas como contaba mi hermana.
En algunos lugares es el oro, en otros petroleo, allá las parejas eran el negocio; lo de poblar la Patagonia es una realidad, definitivamente.
Bueno, con esas perspectivas, mi hermana pretendía que yo fuese feliz. Parecía que con la primera señorita que uno estuviese, tenía que casarse. No había muchas posibilidades de andar escapando, el lugar era chico, todos se conocían. De picotear en un nido, uno podía hasta salir en el diario.
Sí, allá se sale en el diario por cualquier cosa, es raro que alguien, en su vida, no sea noticia por alguna razón. No tuve más opción que seleccionar las amigas más lindas de mi hermana y empezar a tirar puntas, a ver que pasaba. En otras circunstancias no soy tan selectivo, puedo ser realmente muy humilde, pero como una decisión significaba una etiqueta por todo el año, yo no estaba dispuesto a ofrecerle sólo una parte de mi inmenso amor a nadie; me parecía ético y justo querer a esa otra persona por todo lo que era y no sólo una parte. Yo quería quererla íntegramente, su especial forma de ser, sus tetas, su cola, la cintura, la boca, su sexo. Quería quererla toda, no una parte.
Yo soy de los que piensan que hay querer a la gente tal cuál es. Valeria era una persona que, imaginaba yo, poseía todas esas cualidades personales. Alguien a quien entonces no le demandaría cambios, ni en su forma... y mucho menos en la forma de ser.
Días de tensión
Vivimos un tiempo los tres juntos; la petisa, mi hermana y yo; hasta que conseguimos algo para nosotros dos (lamento aclarar que mi hermana y yo). Fueron días tensos para mí.
En ese tiempo convivido con terrible deidad, me costo hacerme el boludo, el amigo asexuado, el que no la miraba, me costaba mucho. Mantenerle una conversación mirándola continuamente a los ojos, creo nunca lo logré; mi actuación seguro, era mediocre; tengo que admitirlo, no me manejaba en lo más mínimo y eso se notaba. Ella también estaba trabada, las charlas no fluían en lo más mínimo, era difícil hablar naturalmente cualquier cosa; sumado a ésto, que no me podía equivocar; no podía quedar mal en la primer jugada en la ciudad, iba a quedar incinerado por el resto del año, me la cruzaría tres o cuatro veces por semana y tendría que dejar pasar un tiempo después de tirarle a ella con toda la artillería; eso sin duda sería lo peor, porque habría que cuidar la imagen por un tiempo... "como que yo no era de esos que cualquier colectivo los deja bien".
Lo preocupante era que ya venía con una abstinencia considerable. ¡No, no, no pensaba pasar otro invierno solo con mi onanismo!, ya le había perdido el gusto completamente, ya... parecia un tramite.
Nos mudamos con la hermana a los pocos días y a las pocas horas me fui a visitar a Valeria, por... porque sí no más.
Ahí vino la típica situación en la que terminás en la pieza mirando sus cosas, los dibujos, las poesías que no me quizo mostrar, los libros que lee, las preliminares digamos (preliminares imaginando la gran pelea para después, pero se suspendió). Dormi, la verdad, dormi.
Me prestó 5 libros ese día, "El perfume", "La vida es una eterna ilusión", "Ciudades invisibles", uno de Arlt y "Narciso y Golmundo", personaje con el que me identifiqué sinceramente.
Por cada libro que me dió, le prometí una carta; no podría haber otra razón para que yo cumpla una promesa, mujeres no más. La intención era seducirla como sea, y con la escritura, para mí era la mas fácil.
En un mes leí los 5 libros y le dí las 5 cartas, todas en relación a lo que leía de cada libro, una historia más del libro desde donde yo le hacía el chamullo. Aparte le dí dos cartas más, 7 en total...
Iba bien a pesar de de lo dificil de la situación -ponerla rápido, enamorarla-, no era fácil.
Sí. No era para dejarla pasar, había un buitre revoloteando, "su buitre", muy fachero el chabón, el ex-novio. (¡No ser mina, para que me coja! Esa fue una de las concluciones a las que llegamos un día charlando con mi hermano, que lo había conocido. Posta, nosotros no somos putos, pero hay que aceptarlo, el vago era un bom-bom, encima... ¡humilde!)
Y... era jodido, en especial cuando tenía que hablar de otra cosa, yo no podía hablar de nada con la petisa; una sola idea en mi cabeza planteada de diferentes formas: ¿Cuándo te doy el beso? ¿Cómo te doy el beso? ¿Cúal es el momento, ahora, dentro de un rato?...
Esto en el primer mundo no pasa.
Vale, Vale, Vale, por qué tantas vueltas. Histérica... una histérica. Ya vas a caer un día
En Brasil no es así...
Tábanos molestando
Ay, que emoción: soy la primera en entrar a leer este artículo. Supongo. Porque recién entré a la página y no estaba, y cuando volví al inicio estaba aquí, colgadito.
Les comento que sigo la web/novela de Caballero, e incluso hemos intercambiado opiniones en algunos foros.
Leí este capítulo y les cuento que el personaje me parece un poco pedante, pero les hago caso a los tábanos y sigo esperando a ver que es lo que pasa en un futuro.
Tengo una fantasía: Gonzalo es tan agrandado con las mujeres como su personaje. Dejen, no me la confirmen o nieguen (escuchó Caballero?). Lo perdono porque siempre a lo último se arrepiente un poco de estar tan seguro, además lo del baldazo me encantó.
Sigo esperando este algo que puede pasar
Abracitos a todos
Ana
Hola:
Soy gay
Y el texto de Caballero demuestra que en el fondo todo lo somos
Nada más
chau a todos
Aca lo central no es la posible homosexualidad del escritor. Acá es central su pedantería para con las mujeres. Igual hay que admitirle la franqueza y la manera fluida que tiene para expresarlo en palabras.
es decir: me gusta como escribe, pero no me gusta lo que escribe. Igual lo seguiré leyendo porque me gusta COMO lo escribe (seguro que va a decir que soy histérica)
chau
Loco, le arrimo el bochin a Anabela virtualmente... me cagan a pedo. Soy victima de una terrible diarrea... me quieren crucifican.
¡Y por un dìa!... tan sòlo un día, que me sentí medio puto... ¿me hacen èsto.?
No puedo ser... es al pedo, no me dejan màs opciòn que seguir masturbandome.
Anabela: ¿Por que sos tan... dificil? Entre el personaje y yo no hay mayores diferencias, pero fijate que èl tipo aclarà que venìa con una mala racha y muy onanista y que, en ùltima instancia, no la puse. Eso te parece pedante. Quizà a vos te molesta mi seguridad; pero te aclaro que tener seguridad para actuar no significa que uno estè en lo cierto, ni menos que le salgan bien las cosas. Yo voy para adelante, dejo el pasado y rara ves miro para atras. Èsto no me convierte en nada, ni mejor ni peor. Cuando terminò de leer este libro mi hermano, me dijo que rescataba de mi, el hecho de tomarme las desventuras con humor. Y la mayoria de mis historias hablan de eso. Inclusive tengo una historia de cuando me entero de que mi ex novia me cagaba, asì que imaginate. Te digo màs cuando hablo al comienzo del capìtulo de dejar el pasado atras, me referia a esa situaciòn.
Belén, mi primer libro, que nunca lo publicarè, porque es el primero y muy malo, tenìa una heroina y se llamaba Belèn... de esa mujer yo aprendìa cosas. Y como me primeriaste diciendo que iba a decir que sos una histèrica te voy a decir que me gusta tu sinceridad.
Chau Belèn, chau Anabela; Hoooola... Ronaldìn.
Estoy con el señor Gonzalo, pero doy un paso más allá en la búsqueda de la verdad: acá la culpa la tiene el/la que hizo la bajadita de este artículo, porque avisó que había una "confesión homosexual encubierta" como si fuera lo más importante del texto.
Eso es condicionar la lectura
Que joder
Aguante Caballero
Gonzalo:
No se persiga.
A lo mejor no es usted gay. A lo mejor es bisexual, motivo por el cual secretamente a partir de este momento lo envidio un poco.
Disfrute de la vida Caballero
¡Vamos Miguelito todavia! En cuanto al que hizo la bajada del texto... es gay, encubierto. Pero usa una fachada familiar y pasa desapercibido. Labura en radio. ¡Sí, es él...!
Ronaldín; animesele a las mujeres, debes en cuando hay que meterle para delante en la vida.
Hasta luego gente.