
Si algo tiene de impresionante "Robots" no es su diseño espectacular y super cuidado. Aquí hay una historia fuerte, y eso la convierte en una película inolvidable.
efecto tabano
¿Por qué no? Veamos un poco de cine a través de los ojos más tabanescos...

Si algo tiene de impresionante "Robots" no es su diseño espectacular y super cuidado. Aquí hay una historia fuerte, y eso la convierte en una película inolvidable.
La película se llama: Robots
La dirigió: Chris Wedge
La escribieron: Babaloo Mandell y Lowell Ganz
La produjo: Blue Sky Studios para Dreamworks
La dan: en cines

Está claro (muy claro) que al gran cine de Hollywood ya no le importa tanto el guión. Baste mirar: remakes de películas japonesas de terror, de policiales franceses a la Hitchcock, refritos, sagas estériles. Hollywood fue y es holgazán desde hace ya varias décadas; pero actualmente es una fuente inagotable de desarrollar y perfeccionar la ley del menor esfuerzo.
Gran parte de la culpa de este adormecimiento conceptual lo tiene -sin demonizar demasiado eh- la tecnología. El CGI y su bendita promesa de que el fantasma en la máquina ha de emular a la perfección el mundo que vemos en la pantalla, que lo transformará en algo "nunca visto", deslumbrante... artificioso, bah. Esa ilusión técnica y calculada milímetro a milímetro nos miente, nos enseña a ver un cine sin alma. Fíjense: toda la belleza de una escena de dos robots anómalos como C3PO y R2D2 caminando por una duna pelada y salvaje conversando cosas ingeniosamente baladís, inquietantes, se ha transformado en menos de treinta años en algo soso e insustancial, en el formalismo de varios actores (algunos de ellos de madera) repitiendo cascaras vacías de texto en frente de pantallas azules que luego (un año y medio de post-producción mediante) se convertirán en escenas cargadas de robots, navecitas espaciales a lo Flash Gordon pero estilizadas a la moda SXXI, decorados afanados de "Metrópolis" de Fritz Lang. Puro aburrimiento. Vacuidad por vacuidad.
Tal vez por eso la saga de "El señor de los anillos" de Peter Jackson haya destrozado las taquillas del planeta: porque la apuesta era fantasía y despliegue visual, pero los contenidos esenciales de tres estupendas novelas de aventuras estaban allí, de pie y bien contados.

Contar es lo esencial para el cine. Eso es algo que siempre supieron hacer/inventar muy bien los narradores/directores que luego entraron en la historia grande del cine. Eso es algo que choca frontalmente contra la estrictamente marketinera actitud de los productores de las majors. Efectismo + dinero inmediato, esa es su ecuación. ¿Y el cine?... bien, gracias.
El ejemplo más reciente de las dos maneras que existen de encarar este asunto son las más recientes producciones de Dreamworks, estudio/productora dedicada casi tácitamemte a los dibujos animados.
Dreamworks ha parido Espanta Tiburones, una película que es el claro ejercicio de un guión endeble sustentado con mucho marketing y adelantos tecnológicos. En Espanta Tiburones lo que importa es que los personajes dibujados sean parecidos a las voces que los doblan, todas ellas estrellas. En Espanta Tiburones lo que importa es la nada, el artículo promocionable en cajitas felices y gaseosas varias, la mercadotecnia, el ejercicio estilístico de la venta. La historia de Espanta Tiburones es realmente pobre y espantosa.
En el otro extremo de la cuerda estaría esta "Robots", un producto de Chris Wedge, el capitán de ese fabuloso barco fabulesco llamado "La era de hielo", un tipo al que -se nota por lejos- le interesa la fuerza de una historia.
En "Robots" asistimos a un festival de diseños de personajes y entorno realmente magistral. Hay aquí una dirección de arte impecable, por momentos carituresca (en la tradición explorada con genialidad por Pixar), por momentos decididamente seria (ver llegar las naves/tren a la terminal de Ciudad Robot es como estar viendo una dirección de arte de las que hizo Youji Takeshige para Hayao Miyazaki).
El estilo, el diseño y la estética de "Robots" es cosa seria, pero para nada es el mundo entero de la película. Lo más fuerte del film es -sin duda alguna- el guión, su historia, la fábula.
Como todo buen relato, el de "Robots" convierte a sus personajes en fuertes referencias de lo que deberíamos y no deberíamos hacer. Moralmente está claro hacia donde se dirigen los "robots buenos" de esta película, pero analicen estos condimentos expresados en el guión:
1) Los héroes son lúmpenes sin posibilidades de brillar en un mundo demasiado materialistas. Algunos -inclusive- son ladrones forzados a ejercer el raterismo a causa de las circuntancias sociales.
2) No hay intención alguna entre esos héroes/antihéroes en tratar de salir de esa condición de gente común. Ninguno sueña con abandonar el getto, con querer ser parte del poder que ellos mismos odian.
3) Las denuncias a la cultura de la imagen obsesiva y el megacorporativismo están allí, tan latentes que ni mi niña de cinco años se atrevería a negarlas.
Por eso este es un film excepcional, una película que hará historia sin lugar a dudas. Hagamos una cosa: veámonos dentro de 30 años, y díganme quien se acordará de la anodina "Espanta Tiburones" y quien homenajee la impronta de este título viéndolo junto a sus nietos una vez más, sea cual sea el formato y soporte en el que consumamos peliculas por aquel entonces.
Tábanos molestando
Fui a ver con la gorda la película. Fer, tendrías que escribir un poco más sobre la película y menos sobre el contexto de la industria.
No te enojes, es que te tengo fe para que escribas mas sobre esta película.
Besos a todos
No me enojo, a lo mejor tenés razón y me fui en contexto... pero lo esencial está dicho: una buena historia, noble y sincera, sin golpes bajos ni moralinas estridentes. Encima bella.
Abrazos