En nuestro segmento irreversible continuamos reeditando viejos hitos de nuestra web. Con ustedes, una edito real emitida en nuestra versión radial el jueves 15 de julio de 2004 y transcripta para la web en agosto del mismo año. Pasen, relean y disfruten.
De los vértices mismos de la voracidad de algunos pende espantosamente el escarnio y la miseria de otros.
Los dolores de feria, la fea sensación carnal de estar asistiendo a la película de otros. Todos son serios indicios de que en este mundo casi nunca se barajan las cartas con equidad.
Vaya novedad, gritará casi al borde de la risa el oyente acostumbrado a poner el grito en el cielo. Tiene usted razón... ¿novedad?: ninguna; pero ¿quién dijo que este mundo vive de novedades todo el tiempo? Tal vez esa aparente necesidad de vivir en un “ullllll-timo momento” permanente sea la que nos este sumergiendo en un vacío de contenidos dificil de remontar, ¿nunca pensó en eso?
Hay en este planeta tanto amor por el salario, tanto sudor por el calvario y tanta displiscencia por el padecimiento diario, que a veces da la sensación de que todos fuimos paridos por la siempre bien peinada y perfumada locutora de la CNN y que todos hemos heredado su facilidad para pasar sin conmoción alguna por las peores noticias del mundo, siempre con esa sonrisa de muñeca de Hasbro en la cara.
Si este planeta fuera una partida de algo, de lo que sea, muchos serían los integrantes del equipo que va perdiendo por goleada, pero la mayoría tendría la camiseta del equipo ganador puesta. Estos días que corren son así: todo lo malo que está pasando le está pasando a otros, nunca a nosotros, porque nosotros no tenemos nada pero nada que ver con todo esto que está sucediendo.
Nadie dijo que este es el valle de lágrimas al cual hemos llegado en misión absoluta, pero tampoco nadie puede firmarnos un cheque en el que se prometa la felicidad oropélica que los soldados del poder mediático intentan vendernos a menudo.
¿Dónde está la emoción en estos días tan maquillados de Revlón?, es esa tal vez la pregunta del millón.
Buenas tardes reas y reos, bienvenidos a otra emisión más de este programejo radial intitulado Efecto Tábano.