efecto tabano

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ALGO PUEDE PASAR (capítulo III)

¿A que no saben quién volvió al barrio con más escritos?...

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Señor@s, la novela seriada "Algo puede pasar" ya llega a su capítulo tercero. Como en una suerte de rompecabezas literario, durante las semanas anteriores hemos leído el prefacio y los dos primeros capítulos desordenados, luego ordenados y más tarde vueltos a desordenar. Pero arrancamos, eh. Y en el devenir de la serie, hubo dimes y diretes en torno a la trama: ¿para dónde va?, ¿quién se cree este Caballero para hacer capìtulos tan vagos?, ¿puede un escritor ser tan escatológico como lo fue Gonzalo en el capítulo anterior? Las preguntas fueron muchas. Ahora tendrán que prestar mucha atención, porque el personaje central de la novela confiesa mucho de su filosofía personal en el capítulo de hoy. Vamos: pasen y vean.

(Guarrrrrrda que incluye track de audio, eh)

Destino

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No hay designio, destino alguno, en esto que hoy hablo. No estaba marcado, escrito, ni tallado en los registros akásicos *()**, que yo me tomara libertad y autoridad para hablar de lo que es y no es, el sino de la vida.

Lo que se espera de mi vida... me es un completo misterio. No hubo casualidad, causalidad o coincidencia alguna, que yo notara, para encontrarme en el lugar que me encuentro, más aún, no tomen como un hecho significativo el tener este libro entre manos, bien podrían no tenerlo, en nada les cambiaría la vida.

Hay dos momentos muy claros en mi vida -reveladores diría- en los que yo doy cuenta de la esencia de mi ser interno y todas estas cuestiones. Cierto día, en uno de los momentos más felices de mi vida; cuando todas mis penas comenzaban a disiparse y llegaba la gloria para darle, ahora sí, una justificación a tantos días de dolor y desaliento; consulté al oráculo sobre tan venturoso porvenir que el destino me traía... "Al parecer, nos encontramos frente a una intervención del azar". Eso dijo, textuales palabras.

Tiempo después, lejos de las promesas del éxito y la vida trivial, me orienté a aspectos más serios y trascendentales de la existencia. Ahí dí cuenta que un lugar me estaba esperando; recorrí los caminos que un hombre de verdad debe transitar: la desintegración del yo, el concierto de la evolución humana; los duendes, Dios, los extraterrestres... y todo tipo de bichos que andan a nuestro alrededor..., tantas cosas, tantos aspectos y problemas. Sentí el horror, la injusticia y mis deseos de pelear. Dispuesto a dar combate, alisté todas mis fuerzas para tan noble causa. Los detalles de mi plan y misión, el oráculo lo diría. Con toda la humildad que un hombre de bien sabe tener, pregunté si realmente era yo el indicado para tan serio propósito. Contestó que: "en realidad no, pero dado que no había otro, la posibilidad era mía..." Si bien, yo tenía un buen camino transitado en el control de mi ego, estas palabras lograron persuadirme y cancelé mi intervención en la causa.

Después de meditar largamente sobre este asunto, concluí en un par de certezas evidentes; el azar existe, y creo es, en relación al libre albedrío, esa libre voluntad que tenemos, y puede enfocarse hacia dos puntos; el sino de cada uno, o cualquier otro objetivo que se nos presente, este objetivo puede ser reconocido o no por nosotros, puede conducirnos a un destino superior del que se nos tenía guardado o a algo peor, y también claro, al destino mismo.

He observado raros casos, en los que ciertamente no nos conduce a ningún sitio aparente, al menos en esta forma de existencia que tenemos. Aunque bien podía justificarlo, una cierta avidez por andar los caminos de este extraño mundo, otra razón realmente no encuentro. Así es como he andado en la vida; viviendo oportunidades de otros, porque si no era mi destino, de alguien era. Ésto no debe considerarse como suerte u oportunismo, dado que al ser los caminos de otros yo encontré serias dificultades para poder sacar algo en limpio a todo eso. Ha sucedido de todo en todos estos años; yo, quiero aclarar, no busco culpables, he vivido karmas de otros y me la banqué calladito, no dije nada.

Salvo cuando me topé con caminos de gente que tenía designios parecidos a los míos y pude hacer de eso una suerte; el resto, no me ha servido para nada. Me cuesta imaginar que han hecho para merecer los karmas que yo les viví, deberían agradecérmelo, pero yo no busco recompensas, no las quiero, no soy una persona resentida. Es más, viví sus momentos como si fueran míos, lo hice con dignidad, entrega y con la inocencia necesaria, como lo hubieran hecho ustedes, aprendí de sus errores y es por eso que no quiero nada a cambio y considero que la deuda, al menos así y por el momento, está saldada.

Para concluir, creo bueno terminar de expresar lo que sé yo del sino, tao o como quieran llamarlo, quizá así pueda yo ayudarlos: Hay determinadas cosas que uno debe vivir; sintiéndolas, como algo bueno y como algo malo, esto último, a manera de luego superarse. De hacerlas, a uno le va a ir relativamente bien en la vida, es bueno que uno siga su destino. Puede ser malo o bueno no seguirlo, de no seguirlo, por quizá, una visión más madura del universo y sus leyes, uno entraría en un destino superior al que le correspondía, accediendo a felicidades más elevadas, y por lo tanto con un mayor entendimiento para enfrentar los momentos de adversidad. Éste no es mi caso, lo mío es el transmitirles la sabiduría que adquirí en toda mi extraña experiencia, teniendo en cuenta que también viví las de ustedes; algunas las aprendí 2, 3, 4 veces; y ésto es porque como eran situaciones para distintos tipos de gente, se me presentaron con distintos disfraces. Muchos garrones y malos momentos, no deberán vivirlos, sean agradecidos, no se puede volver el tiempo atrás, sólo les queda entender esto que les digo y tal vez estar mejor preparados para vivir futuros momentos con más valentía, y no que otra persona se los viva por ustedes. No les guardo rencor, en serio.

*()* Lugar donde se almacenan los registros de nuestras vidas pasadas y que luego determina nuestro destino*