efecto tabano

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EL OJO ADOLESCENTE

Estamos en vísperas de Santa Lucrecia...

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Vamos todas las semanas al video club y preguntamos siempre lo mismo: "¿oiga don, cuánto falta para que estrenen la niña en video?". Y sí: nos hemos puesto re carnazas, pero no nos importa. Esta semana volvimos con un notición: el tipo del video no dijo que faltan pocos días para que llegue "La niña santa", la última película de Lucrecia Martel. Barraza no se aguantó las ganas y le mandó frutilla con una crítica en la que asegura -entre otras cosas asombrosas- que la adolescencia es el camino.

Atençao: ¡¡¡este artículo incluye un audio sanctum vade retro que usted puede descargar a su disco rígido!!!

Ficha técnica:

La película se llama: La niña santa.
La dirigió: Lucrecia Martel.
La escribió: Lucrecia Martel.
Laburan: Mercedes Morán, Carlos Belloso, Alejandro Urdapilleta, María Alché, Julieta Zylberberg y Marta Lubos.

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Fui a ver esta película el mismo día que la estrenaban en los cines de por aquí.

Tratar de sintetizar el impacto que produjo el segundo largo de Martel al final de la proyección es una buena manera de ilustrar el film todo. Voy a recurrir a la "vista gorda":

Dos señoras muy (pero muy) perfumadas decían: “no, no te lo puedo creer, ¿y esto va a ir al Oscar?, es una vergüenza”. Un novio casi treintañero miraba el sorbete de un vaso aguado de coca vacío, luego miraba a su novia y decía: “me parece que me gustó”. Dos chicas con un look de lentes, camperas coloridas y botitas encantadoras (bastante propio de la misma Lucrecia) iban subiendo las escaleras de la sala calladas, con una sonrisa pícara en la cara que tal vez estaba diciendo “lo lograste nena, los dejaste shockeados”. Un matrimonio de sesenta se tomaba de la mano y subía en silencio detrás de las dos chicas. Nadie (ni siquiera los critiquillos, ¡ja!) se animaba a elaborar una idea acabada de lo que terminaba de ver. “La niña santa” no es de esas películas que se puedan comentar en el pasillo mismo de la salida del cine. Para nada.

Ponte en su lugar

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A “La niña santa” te la tenés que llevar adentro y en silencio por un buen rato, porque te exige como espectador una actitud bastante sencilla y lógica en el mundo de la ficción, pero muy poco frecuente en este mundo de cine pochoclero. Esta película te exige como condición ineludible que te pongas en la piel misma de sus dos protagonistas, las dos niñas/mujeres que durante toda la película tejen y destejen la trama. Si vos hacés eso, si buceás dentro tuyo para sacar aquel adolescente que fuiste, vas a entender la película.

En “La niña santa” nada es “lo relevante”, no por falta de acción dramática (que -al igual que en “La ciénaga”- la hay, y a montones), sino porque durante la adolescencia lo relevante es “lo otro”, eso que nadie -salvo vos mismo-nota y aprecia. Por eso si vos (espectador) querés generar esa corriente de simpatía con estas dos pibas de la clase media norteña tenés que pensar en esa parte de la adolescencia: la existencial, la que nadie -salvo tu mejor amig@- puede alcanzar a ver.

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Martel tiene durante toda la película esa cámara, esa visión, la del adolescente en llamas, y no la de los adultos, que más bien son un hato de náufragos (también en este punto hay similitudes con “La ciénaga”) tratando de escaparle al razonamiento sincero que los lleve a entender por qué son como son (¿no es eso más adolescente que la adolescencia?).

Detengámonos un rato en los adultos. Se dice que Martel tiene un pincel sumamente hábil para pintar a la clase media. La clase media “provinciana” dirá el crítico porteño, la “norteña” dirá el patagónico, la “local” dirá algún salteño, la “argentina” dirá el extranjero. A lo mejor no convendría hacer esa diferenciación, porque da toda la sensación de que esta vez (a diferencia de “La ciénaga”) Martel ha dejado un poco de lado cierto localismo referencial en su pintura y ha apuntado el cañonazo hacia una generación (la de los adultos modelo 04), que puede ser la de Salta, o la de Neuquén, o la de Buenos Aires, o la de Madrid. ¿Qué mas da? Es muy probable que cualquier madre reaccione como Elena (Mercedes Morán, estupenda) si la depresión y la inseguridad en sí misma avanzan a pasos agigantados en su vida al borde de los cincuenta. O como el Dr.Jano (Carlos Belloso, sólido como siempre). Vivan donde vivan.

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Así es como en esta oportunidad Martel ha dado en el clavo generacional, y su película -se supone- será en ese sentido más “internacional” que su ópera prima.

Pero ojo: a pesar de describirlos esencialmente, de resaltar sus consideraciones banales, sus prejuicios testarudos y sus tics sociales, a Martel pareciera no importarle demasiado el mundo de los adultos.

Eramos dos niñ@s

Hay una canción de la banda mexicana Café Tacuba que se llama “Dos niños”. Está incluida en su ecléctico disco “Revés”, y es una postal preciosa de la iniciación al mundo adulto de dos niños/adolescentes (no se aclara su sexo). La iniciación está dada -como no- por el descubrimiento de su propia sexualidad. Cuando comienza la canción dice: “Eramos dos niños, éramos así/ había todo un mundo para descubrir”. La obertura antecede a la descripción (metafórica por instantes, explícita por otros) de una tierna iniciación a la sexualidad de dos chic@s que están encerrados en una pieza, lejos de las miradas de los adultos.

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La película de Martel es pariente cercana de la canción de Tacuba (no hablamos de plagios, por favor: son dos obras completamente simultáneas en el tiempo). Lucrecia se aproxima de la misma manera que los mexicanos a sus dos personajes. Presten atención, porque ella misma entregó esta sinopsis argumental de ”La niña santa” a la prensa: “Teníamos catorce o quince años. El mundo tenía la medida exacta de nuestras pasiones. La intensidad de las ideas religiosas y el descubrimiento del deseo sexual nos hacía voraces. Eramos implacables en nuestros planes secretos. Alrededor la vida se desnudaba, más rápido que nosotras, en su vasta complejidad. Estábamos alertas porque teníamos una misión santa, pero no sabíamos cuál era. Cada casa, cada pasillo, cada habitación, cada gesto, cada palabra, necesitaba de nuestra vigilia. El mundo era monstruosamente bello. Fue entonces cuando conocí al Dr. Jano”. Esta claro, ¿no?

Volver a los sentimientos

Para cerrar este comentario bien podríamos comenzar por el final (el de la película, claro) y brindar más detalles sobre los sentimientos que la película genera en los espectadores.

El final es totalmente sorpresivo, tanto que muchos entre el público llegan enojarse (¡sí, enojarse!), basta con escuchar como farfullan. En ese sentido es absolutamente coherente con el espíritu de cercanía extrema a la adolescencia. Un adolescente te sorprende con sus cierres. Un adolescente te irrita con sus cierres sorpresivos.

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Martel no “explica” todo hacia el final (un cliché que Hollywood adora adorar), no intenta resolver moralmente un dilema de acoso sexual, ni uno de abandono familiar, ni uno de escándalo social a raíz del acoso sexual. No, Martel no intenta nada de eso. Por eso te sorprende, porque el final es un cierre fluído y susceptible a modificaciones internas y externas. Precisamente como los apasionados cierres que suelen darle a las cosas los adolescentes. Por “x” o por “y” la gente difícilmente logre olvidar la escena final de la pileta. Como también será por “x” o por “y” que la gente terminará pensando fuera de la sala después de ver la película y no podrá articular nada demasiado digerido hasta bien pasados los minutos.

“X” puede ser la religiosidad desbordante del film, su catolicismo elaborado en la culpa y el espanto (Almodóvar mismo se enamoró de este guión y su productora puso parte de la plata para que se filme, no es casual).

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“Y” puede ser el tema del acoso y de la iniciación sexual, y el poco espacio (¡ninguno!) que la mayoría de los adultos (padres y madres) tenemos en esta instancia de la vida que tanto miedo nos genera.

“X” puede ser la idiosincracia generacional de una clase media que está más interesada por diferenciarse de su servicio doméstico que de ver que le pasa a su hij@.

“Y” puede ser precisamente el espíritu adolescente con el que Lucrecia narra su madurísima segunda película, ese que te mete en el alma de dos niñas/mujeres y -cuando ya empezás a analizarlas como un adulto- te larga de repente, porque la película terminó, y te deja pensando en todas las “x” y todas las “y” que te puedas imaginar.

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El procedimiento para bajar este audio es el mismo de siempre: apoyan el cursor del mouse sobre el icono del parlantito de aquí abajito, luego aprietan el botón derecho del ratón y eligen la opción "guardar destino como". Inmediatamente se abre un cuadro de diálogo para guardar el archivo al lugar de su rígido que ustedes quieran. Y listo.

Adjuntos

Tábanos molestando

  • Rococó 15/11/2004

    Me sorprendió muchísimo hablar con un amigo y que me diga que "La Niña Santa" lo aburrió. También jura que el resto de los asistentes de la sala dieron muestras de aburrimiento, pero yo sospecho que -como todos nosotros- mi amigo vió en el resto un reflejo de sus propias impresiones. Ahora que leo este artículo se me ocurre que lo que mi amigo vio fue esa perplejidad que ahora recuerdo haber sentido también inmediatamente después de finalizada la pelicula.

    Supongo que uno (aquí "uno" es numérico, es "unos pocos giles") tiene derecho a sentirse aburrido, quizás a no entender... pero cómo no maravillarse con el theremin?

    Hay una concesión que hacer: más allá del deseo de Barraça de eliminar fronteras - deseo que comparto totalmente - hay algunas cuestiones que se entienden mejor si se ha tenido la oportunidad de ser testigo de las costumbres de la sociedad salteña. El adoctrinamiento religioso que a otros nos puede parecer un poquito... exagerado (por decirlo asi) es una práctica bastante común en los colegios salteños; de la misma manera en que quizás la costumbre de amigos/parientes/empleadas/niños acostados en la misma cama a la hora de la siesta (que vimos en La Ciénaga) nos dejaba un olorcito incestostúprico, es perfectamente normal a los ojos de los hijos de Salta.
    Y no es que crea que esté mal, ojo.... sólo digo que he visto esa confusión suceder.

    Alguien sabe dónde puedo conseguir un theremin?

  • tin 15/11/2004

    Señores y señoritas, envienmé.

    El miércoles pasado empezó en el Cine Club Municipal de Córdoba el ciclo “Integral Lucrecia Martel”, con la presencia de Lucrecia brindando una charla abierta (no gratuita). Una vez derrotada mi avaricia, me puse con la teca y disfruté del envento, porque la mina es una capa y sus pelis están pipí. Igual confieso que me gustó más la primera.

    Habría unas cien personas, la mayoria estudiantes de cine que hablaban en dificil y siempre "preguntaban" intentando demostrar todo lo que sabian de estilos, escenas camara en mano o en plano-secuencia, construcciones narrativas o alegoricas y demás sandeces. Por eso, cuando me animé, saqué una pregunta de la galera y con mi mejor cara de poker:

    _ – Lucrecia, además del cine y revolcarte en tu cama como contaste recién ¿Qué otra cosa te gusta? ¿Qué otras actividades llenan tu vida?

    Yo estaba sentado a la mitad del cine, pero senti que absolutamente todos (hasta los que estaban atras mio y no veia) me miraron con el desprecio que destila un mensaje tácito: “caradura, como vas a preguntar eso?”.

    Por suerte, o porque es del palo, la mina sonrió y me respondió la pregunta con toda la onda. Y al final todos rieron de las anecdotas divertidas que contó.

    Algunos puntos salientes:
    - En un momento alguien le preguntó cómo concebia la guiones, y ella dijo "...contar un historia tiene que ver mas con la memoria que con la imaginación. No creo que no exista una ficción que, en el fondo, no tenga algo de autobiográfico"

    - Otro le preguntó si la condicionaba artisticamente el apoyo de HBO o El Deseo... y ella, ni lerda ni perezosa, respondió "(...)te aseguro que estaba muchisimo más condicionada cuando estudiabamos y no teniamos ni reflectores"

    - - ¿Que tenés en mente ahora ? - preguntó un atrevido que queria robarle alguna idea. Lucrecia respondió: me encanta el Terror, estoy escribiendo algo. Y tambien me encantaria hacer algo en la tele, pero bien hecho.

    Tomá pa vos.

    Cuando terminó la charla (que duró casi dos horas) me acerqué timidamente y le pedi su email con la intención de hacerle una entrevista para Efecto Tábano.

    La mina me lo dió sin ningún drama y además me regaló una sonrisa con tonada salteña para dejarme completa y absolutamente extasiado durante todo el dia, y más.

  • tin 15/11/2004

    jejeje...Haganmé un favor. Cambien donde dice envienmé por envidienmé.

  • rati 12/12/2004

    Muy buena esta peli.

    Has visto a "LIlja 4-ever", si es asì comentate algo o sobre "In America". Muy duras las dos.

    Si las queres chiflame.

    saludos

  • Aixa 11/03/2005

    www.thereminargentina.com.ar

  • Bea 12/06/2006

    Muchas gracias por el mp3 de "Cara de gitana"!!

  • MARILYN CESCHIN 20/10/2008

    FELICITACIONES LUCRECIA POR EL CINE QUE HACES SOY GUIONISTA DE DOS PELICULAS EL TUNEL DEL ALMA Y LA DIGNIDAD, SI TE INTERESA, LLAMAME AL TEL 0261156708847, SOY MENDOCINA, NO BUSCO RECONOCIMIENTO ECONOMICO SI NO HUMANO SUERTE , FELICITACIONES