Ups... tengan cuidado... ha vuelto el desquiciado de tono intimista
Se encuentran el diagramador y el editor responsable de esta web, el primero le dice al segundo: "¿no era que ibas a escribir cosas autoreferenciales e intimistas, como si esto fuera un blog?, al final siempre prometés cosas que no cumplís...". Segundo se calienta: "¿querés weblog?" le dice, "vas a tener weblog, pedazo de jetón, y más vale que encuentres ilustraciones copadas", y -totalmente caliente- segundo pega un portazo en la cara de primero. Primero sonríe: "este no va a traer nada", piensa para sus adentros, pero segundo trae a la redacción (¡y en menos de dos días!) un texto intimista y medio heavy sobre la INSEGURIDAD (así la nombra: con negritas y alta...). Bueno, entonces hay que diagramar, pero descubrimos que primero se ha tomado vacaciones, tercero no atiende porque está deprimido, cuarto dice "che, yo soy solo redactor, que se piensan que me voy a poner un plumero en el traste y voy a limpiar todo también" y quinto, el más boludo de todos... ¡tiene que ponerse a ver como diagrama e ilustra este botellazo subjetivo!. No es justo señores, claro que no es justo; pero la vida es así: un mar de injusticias, ¿no? Ma sí... ¡yo lo cuelgo asi nomás!.
{{ Atençao: este artículo contiene un audio de mano dura. }}
¿Inseguridad?: las pelotas...
Estoy verdaderamente harto. Hoy en mi horóscopo salen cosas muy poco favorables a mi persona. Peor ojo eh, no es esto de que me vaticinen cosas malas lo que me ha puesto d emuy mal humor (todo lo contrario, los horóscopos desfavorables me divierten mucho y me predisponen a guerrear por mis buenos tiempos). Lo que me ha molestado a niveles de hacerme calentar por un buen (buen buen) rato es que mi horóscopo de hoy termina con una palabra que ya me tiene las pelotas por el piso: INSEGURIDAD.
¿La verdad les digo?: nunca en mi vida pensé que una palabra podía caer tan pesada, pero ésta me sacó. En un acto de tilinguería adolescente rompí el diario y pedí disculpas en la barra (el diario era del bar de Cachussen, nuestro desaparecido Dr. Café).
No es que seamos virginales en esta materia de que socialmente se nos impongan palabras chotas, no, para nada. Por aquí hemos escuchado algunas muy fieras, establecidas o neologismos o tele/palabras inventadas en sintácticas conjunciones verbales realmente molestas. Todas ellas han pasado por nuestras vidas en varios idiomas (algunas hasta han regresado de vez en cuando):
* default
* proceso
* megacanje
* submarino seco
* paridad cambiaria
* 60 minutos
* revolución productiva
Hemos tenido decenas, cientos, miles de palabras que soportar, padecer, mascullar. Siempre ha sido así, parece innato a nuestro ser, un destino inesquivable que nos circunda, nos acecha, se vive corporizando desde lo verbal para hacerse carne.
Pero a mí ninguna de todas estas palabras me sacó más de las casillas que ésta: INSEGURIDAD.
La odio, la detesto, no puedo tolerar que ya se haya instalado hasta en mi horóscopo.
INSEGURIDAD solía ser una palabra inofensiva, algunos (¡sí!) la llevarían transportada desde la boca de sus psicoanalistas; pero a la mayoría de l@s argentin@s INSEGURIDAD les era indiferente. Bueno, indiferente no... tenía el lugar que se merecía en el olimpo (¿o infierno?) de las palabras. Ni más, ni menos.
Pero un día los cretinos se despertaron, vieron la luz artificial de sus días salvados y ahí nomás se les ocurrió bosquejar la síntesis verbal para nominar al miedo que siempre nos quieren inocular para que no preguntemos más por qué están manejando nuestros destinos sociales para la mierda (como los manejaron siempre, como lo seguirán haciendo...); los muy sucios necesitaban una palabra que englobe el miedo, y la encontraron.
Entonces al corpus de violencia social generada por el desamparo que ellos mismos provocan con el país egoísta y asesino que día a día construyen le pusieron INSEGURIDAD.
Listo: ahora una sola palabra englobaba este "sentimiento" colectivo de desamparo por la violencia generada por el hambre: INSEGURIDAD. Ya estaba el dispositivo de adormidera listo y preparado para empezar a funcionar. Otra que el Mundial '78, otra que el caso Coppola, otra que el suicidio de Yabrán: aquí estaba la INSEGURIDAD para convertirse en la reaina de las cortinas de humo. Su liderazgo en la plaza de las grandes anestesias nacionales estaba a punto de comenzar.
Instalarla no fue dificil. Lo primero que hay que hacer en estos casos es convencernos a nosotr@s, l@s periodistas, de que el tema es "noticia". Para esto se llama constantemente a las redacciones y se deja deslizar la palabra técnicamente cada cincuenta o cien palabras dichas, se le dice a la policía (eterna fuente de información del 90% de l@s periodistas argentin@s) que comiencen a utilizar el término en sus despachos radiales o televisivos, en sus entrevistas y en las ruedas de prensa. Y listo: a comprar y vender mierda fresca.
Una vez articulado el método de difusión en los medios, se hila más fino y se busca a los "referentes" mediáticos más importantes de la época (sea Santo Biassatti o Laisa Roldán, da lo mismo) y se asegura uno de que ellos también utilizarán el término.
Ya está: la bola de nieve ha comenzado a rodar cuesta abajo.
Los amplificadores de la nada
Para que se amplifique la potencia de llegada de la nueva adormidera no hace falta mucho, sobre todo si es una tan concisa como ésta: INSEGURIDAD.
En boca de los medios irá cobrando magnitud sola, porque la madera de la que está hecha es la madera que justifica el funcionamiento de este mundo tan despitucado.
Los periodistas que ganan más de 2500 pesos comenzarán a acuñar su uso impiadoso para defender su standard de vida, y los que cobran menos por obediencia debida. El éxito de su impostura está asegurado en un 99%.
La palabra buscará su camino fuera de los medios para hacerse carne en la sociedad (ese factor de incertidumbre real es el otro 1%).
En el caso peculiar de esta INSEGURIDAD, las cosas -socialmente- funcionaron de perillas. El argentino abrazó a la INSEGURIDAD, se acomodó en sus fríos y mortales brazos porque le encantó el planteo que le plantearon.
Abrazando a la INSEGURIDAD defendió sin culpas lo que compró en cuotas durante el menemismo, abrazando a la INSEGURIDAD no tuvo que responder con vergüenza a quien había dado su voto en las últimas elecciones. Abrazando a la INSEGURIDAD se cubrió la cabeza con el casco que defiende su indefensas cabeza de clase media argentino.
De las clases altas pero bien altas no digo nada al respecto, porque es obvio el respeto y la devoción que manifestaron por la INSEGURIDAD desde su génesis. Es más, el término fue resignificado por ellos: ¿o los diputados, jueces, técnicos sociales y ministros que desparramaron la verba implacable de la INSEGURIDAD a que clase social pertenecen?
La INSEGURIDAD le sirvió a todos.
El miedo paraliza, si la parálisis es notable nada cambia, si nada cambia nadie se asusta, si nadie se asusta dejemos todo así, porque si no las preguntas comienzan a incomodar y "la paz social" se raja, se desvanece, se convierte en nada. Todo como el culo, sí, pero por favor que quede igualito a como está ahora.
Por eso la INSEGURIDAD fue reina desde que nació como cortina de humo, porque se hace carne, porque cuadra siempre, porque a todos les conviene. ¿No pasan los colectivos?: eso es INSEGURIDAD. ¿Secuestros express?: la INSEGURIDAD. ¿Los pibes no tuvieron clases?: habría que ver, pero para mí es la INSEGURIDAD.
La INSEGURIDAD es un virus inoculado, el que te mantiene en tu casa, agazapado sobre tus cosas, con cuatro vueltas de llave. La INSEGURIDAD es el gusano que va a cantarle canciones de Operación Triunfo a tus pibes porque no los dejás ir a ningún lado, es la justificación de tu puteada diaria a los mocosos que limpian parabrisas en la calle. La INSEGURIDAD es una mierda, y la hemos comprado.
¿Qué es la INSEGURIDAD?, ¿te pusiste a pensarlo?
¿De dónde viene?, ¿cómo se articula?, ¿qué o quienes la dirigen?: ¿las villas sitiadas?, ¿los countrys cerrados?
Nos han emperifollado una palabra inocua: INSEGURIDAD. Tanto la hemos aceptado como entidad que hace dos años y medio -más o menos- cuando empezó a difundirse era "la situación de inseguridad que se vive en el conourbano bonaerense". A los meses pasó a ser "la situación de inseguridad reinante", más tarde ya no importó demasiado dónde ni por qué, pero pasó a ser la INSEGURIDAD, a secas, sola, precedida solo por su simple artículo indicativo de número y género. Y aveces ni siquiera eso, a veces sola, reina absoluta de todo, como la encontré en mi horóscopo, riéndose de mí de esa manera cruel, astuta, pero poco sutil.
Carabelas zarpan aunque el pronóstico rece maremotos
Nada hace pensar que INSEGURIDAD se bajará del podio. Cada día que pasa se ve como se trepa en la psique de todos, en la de los pelandrunes que salen por la tele y en la de nuestros parientes y amigos.
INSEGURIDAD es una turra que se va a quedar a reinar hegemónicamente durante mucho tiempo.
De todas maneras siempre existe la posibilidad de saltar del muelle estanco de este pueblo de la nada y treparse a la nave de los locos, allí, que te dejan respirar tranquilos entre tantos miedos inoculados, allí, donde los miedos paranoicos se patean como si fueran fulbos en los potreros, donde las situaciones aunque difíciles y peliagudas se analizan sin cagazo alguno.
Hay que hacerlo che, nos corresponde, nos la debemos. Por más que "todos" digan que fuera del muelle la INSEGURIDAD es muy grande y acecha.
Chau, te dejo con un tema de los cordobeses de {{Dr. Lecter}} que -parodiando a un personaje muy egoista de la sociedad argentina- resume muy bien el espíritu de INSEGURIDAD que supimos cultivar como a una diosa total que destronaría hasta al mismísimo Yavé de poder hacerlo. Y guarda porque si quiere, puede.