Alighieri, Polo y Rustichello
Rustichello y Alighieri no tardan en ser presentados; hombres de letras con inquietudes literarias; alardean ante algunas damas poesías de momento en perfecto latín; digno de los cultos de la época, una ironía que por un momento comparten.
Rustichello aprovecha la audiencia y le hace un extenso y sincero elogio por su último libro "La flor"; no sin antes citarle algunos versos a una joven que a su lado se encontraba.
Dante devuelve la gentileza haciendo hincapié en el logrado estilo para retratar las gestas caballerescas; de las que el pisano era un adepto. Y de esa manera Alighieri zafa por la tangente excusando cualquier opinión sobre la obra de Rustichello, que apenas la conocía, y de oídas.
Claro que Rustichello no dejaría pasar la crítica de Dante con tal ingenuidad; pero sí esperaría un instante a solas con el poeta, considerando la posibilidad de que el fiorentino Alighieri, emitiera una crítica no muy agradable estando la joven presente.
Entrada la noche, Rustichello se encuentra con Dante al fin a solas. Comienza a hacer referencia a los dos años de prisión con micer Marco Polo; el hambre sufrido, el maltrato de los guardias genoveses y el trabajo de compilación de las historias de micer Marco; que naturalmente conduciría a Dante a expresar una opinión sobre la obra.
Alighieri arriesgó considerar que la "Descripción del mundo" no debía de ser muy distinta a su anterior obra; entonces se dedicó a dar críticas tan sutiles como abiertas.
Iluso Rustichello, aún no daba cuenta que Alighieri no tenía la mas pálida idea sobre la publicación de tal libro, pero seguía en busca de una crítica más puntual de un poeta que él admiraba.
A los 15 minutos, el pisano ya le había contado la totalidad del libro; y Dante ya había decidido empezar a mentirle y para dejar tranquilo a Rustichello le pide una copia con la excusa de que era para un amigo. Un gasto inecesario, al pedo me atrevería a decir; pero a Alighieri se le complicaba muchisimo la conciencia a la hora de encarar algunas situaciones de su vida.
Aparece micer Marco Polo....
- Dante,.... ese, es el caballero del que hemos estado hablando.
- ¿Aquel... con la dama?
- No... ¡Micer Marco Polo, micer.... Marco, ven ... te presento al gran poeta florentino, Dante Alighieri; Dante... él es micer Marco Polo, el más versado mercader de Venecia, y... seguro, de este imperio.
- Esperaba conocerlo. He leído su poesía. Debo confesar y agradecer dos cosas.
- Micer Marco Polo, dejemos el "usted" en el pasado y cuéntanos lo mejor, el pecado, si de mujeres se trata.
- Por Fantina fui tentado, cuando por mil rincones de Venecia la perseguí. Bellisima mujer de formidables ojos, largo su pelo, y el beso, de sus pies a su cintura. Largo también fue el tiempo, de cuando ella me evita; hasta que al fin Dios regaló el día, para tus versos referirle. Logre así enamorarla... y pronto desencantarla. Aún, te agradezco, por tus poemas la conquisté, más no cite que tuya fuera la autoría.
- Nada hay que disculpar micer Marco; de tal manzana venimos. Muy bien aceptaría si, en tu gratitud, me revelas misterios de tan basta y gloriosa travesía.
Conversaron largo rato; el casamiento, la iglesia, Roma, las misiones de Polo para Kublain Kan, la religión, el imperio. Todo lo hablaron micer Marco y Dante. Fue el sosiego, el olvido, un instante en ese oasis de quietud, y su amistad fraguaron.
Y una noche que Dante nunca deja de recordar; por su amigo micer Marco Polo, por la farsa de una fiesta de traiciones, y por el dolor del recuerdo en cada paso de Beatriz, su Beatriz; el ángel que un día por un rincón de cielo lo dejó.
El recuerdo de Alighieri, el... caballero de la fiesta
"Iácopo Rusticucci me he llamado:
víctima fui de mi feroz mujer...."
Dante Alighieri
Micer Marco Polo, mercader, infatigable viajero.
"Con más color sus telas y bordados
los Tártaros y Turcos nunca hicieron,
ni han sido por Aracne imaginados.
Como las barcas tantas veces fueron
dejadas parte en agua y parte en tierra..."
Dante Alighieri
"piélago no es para pequeño barco
aquel que hendiendo va la ardida proa,
ni de barquero que consigo es parco...."
Dante Alighieri
Dante decide, entre Pisa y el Monte San Julián, donde se realizará la reunión con Interminei
"... No sé quién eres tú e ignoro cómo
has bajado hasta aquí: por florentino,
cuando oigo tus palabras, yo te tomo...."
"... Éste se me mostró señor y dueño,
lobo y lobeznos en el monte ojeando
que separa al pisano del luqueño..."
Dante Alighieri
La frustrada negociación con Alessio Interminei, como delegado de la Liga Güelfa
"vi a uno con tanta mierda en la cabeza
que ni laico ni fraile parecía/ ¿Por qué tanto te gusta/ al verme empieza/ mirarme más que a la otra sucia gente?/ Por qué si mi memoria no tropieza/ te he visto con el pelo reluciente/ y Alessio Interminei, de Luca, eras:/ por eso te miré más fijamente..."
Dante Alighieri.
La viuda de Este cambia blanca venda de duelo, por velo de novia
"No creo que su madre aún me ame,/ puesto que ya cambió la blanca venda/ que un día ha de añorar la triste infame/ Por ella fácil es que se comprenda/ cuánto el fuego de amor en hembra dura/ sin que ojo y tacto sin cesar lo encienda...."
Dante Alighieri
Polo y Marcia
"... busca la libertad, para él muy cara,/ que vivir por morir en otros muda/ Tú lo sabes, que a ti no te amargara
en Utica la muerte, do has dejado/ la veste que al final será tan clara/ Por nosotros la ley no se ha cambiado;
que éste vive, y no Minos me encadena,/ pues del círculo soy donde han quedado/ los castos ojos de tu Marcia buena/
que aún desea ser tuya, oh pecho puro:/ por su amor, a los dos no des más pena/ Tus siete reinos vea, y yo te juro
que a ella agradeceré tu cortesía,/ si quieres ser nombrado tras lo oscuro."
"Tanto a mis ojos Marcia complacía/ mientras yo fui de allá", fue su respuesta,/ que cuanto me pidió con gusto hacía... "
Dante Alighieri
"... Fuimos después al litoral desierto,/ navegar cuyas aguas nunca viera/ quien para retornar se siente experto".
Muchos recuerdos de esa noche se imprimen en la memoria del poeta y no dejarán de acompañarlo en toda su vida.Una amistad llena de espíritu; una inquietud que comparten por la naturaleza de la condición humana que parece volverlos una y otra vez sobre ese trasfondo religioso, como la única raíz de la moral de los hombres. Un vínculo que resiste la distancia, el tiempo y una oscura decadencia de las relaciones humanas. Amistad de edad madura, que el tiempo no corroe. Un profundo sentimiento y hermandad que lleva a Dante en el final de la vida, al desempeño de una última embajada en Venecia, cerca de su amigo micer Marco Polo, mercader de Venecia.
Y, Dante contesta a la insistencia de Rustichello:
"¿sería entonces, su esperanza vana/ o no me es su sentido manifiesto?/ Y él respondiome: Mi escritura es llana;/ y su esperanza no verán fallida,/ si bien se mira con la mente sana;/ que la cima del juicio no es hundida/ porque cumpla el amor en un momento/ la expiación por los de aquí debida;
y allí donde exprese mi pensamiento,/ al defecto el rogar remedio no era,..."
Dante Alighieri
La noche termina como todas las noches del renacimiento donde una boda hubo: los novios frente al gran rosario de cabecera, fornicando. Iácopo Rusticucci, entregando un par de florines a un joven buen mozo. Rustichello, víctima de la madre naturaleza y sus ciclos, saldrá en busca de una dama de servicios. Micer Marco y la bella Marcia, en una residencia para viajeros; donde micer Polo le mostrará las delicias del buen sexo oriental, luego algunos conceptos árabes y -concluyendo- algunas extrañas ocurrencias personales. Marcia enamorada, sufre devoción repentina y prende dos cirios a la virgen rogandole sus favores, a cambio de audaces promesas y rarísimos sacrificios. Casella, el trovador, logra conquistar a una señorita con una melodía de su autoría y versos de Alighieri; ocuparán una de las habitaciones de huéspedes y se levantarán temprano.
Alessio Interminei, el güelfo de la ciudad de Lucca, sigue la noche en un callejón del puerto; recorriendo borracho todas las casa de tolerancia que por aquel entonces Pisa ofrecía (y no eran pocas...).
Los Guerra de Florencia, apenas logran dormir una hora, cuando Borsiere Guiglielmo, noble caballero, al fin se duerme tras una escandalosa descompostura.
Y los religiosos, claro, "...a dormir temprano para los oficios del domingo". Con esas palabras se despiden, no muy entrada la noche. Aunque Alessio Interminei jurara de por vida haber encontrado a por lo menos tres en comprometida escena terrenal.
A la misa del domingo sólo asisten Casella y la señorita; que intentará persuadir al bohemio artista de los favores de una vida en Pisa, ciudad interesada por el arte. Niña capaz de hacerle prometer frente a la torre, una pronta visita; y Casella, un poeta sensible, incapaz de provocarle una sola lágrima, promete versos, promete regreso, promete amor. Tal humanidad era la de Casella que de buen grado acepta además un té con su familia, también la cena y ser su prometido. Y así lo cumple; nunca supo bien por qué.
Dante dormirá en una de las habitaciones, abrazado al recuerdo del fugaz amor juvenil con Beatriz, su Beatriz dorada; lejos de Florencia y lejos de su triste esposa la dulce Gemma Donati.
Micer Marco Polo y Dante Alighieri se encuentran el domingo por la tarde, en el juglar más visitado de Pisa; también encuentran allí a Casella, de la mano con la virgen flor de sus poemas, y al final de la tarde a los recién casados.
Los infinitos mundos de micer Marco no dejaron de sorprender a Dante aquel tercer domingo de abril. La descripción de las fieras que Polo había visto cautivaban la imaginación del poeta. Tigres, rinocerontes, cocodrilos, jirafas, águilas; bestias reales, de tierras perdidas, de dioses negros, lejos de Italia, muy lejos. Hombres sobre colosales animales de trompas largas. Perros tirando un carro sin ruedas en la nieve de un país desierto y blanco. Mujeres con pantalones; ritos inexplicables, pueblos que queman a sus muertos, y lo más sorprendente para Dante: esa costumbre de los brahmanes de cuando en la playa evacuan, dispersarlo todo con una rama, un palito, para que ahí no vivan gusanos y mueran una vez terminado su alimento; muertes de las que serían responsables por haber salido de su cuerpo. Sorprendido, muy sorprendido queda Alighieri por estos hombres brahamanes, de nobles corazones, que salvan millones de almas, de pequeños gusanos.
Tábanos molestando
Esas son lumbrices, no gusanos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!