Marco Polo por un lado, por el otro Carlos de Valois, algún que otro Papa oscuro, y siempre el Dante presente. Güelfos blancos y güelfos negros... esta novela seriada de Gonzalo Caballero es un auténtico quilombo; pero si ya la empezaron es mejor que la sigan, porque desde el medio hacia el final se va poniendo bien rica eh. Pasen y vean.
Los tres viajes
01. Primer encuentro: Carlos de Valois, Dante Alighieri
Y era 1301, entre octubre y septiembre, cuando Carlos de Valois, hermano de Felipe el Hermoso y soldado del papa Bonifacio VIII, intenta su entrada a Florencia en donde residia el poeta.
La situación de Alighieri es conflictiva; por un lado su posición frente a la política del imperio como güelfo blanco. Por otro lado, un reconocimiento obligado a la jerarquía papal; la más infame que Alighieri hubiera conocido. En realidad Bonifacio sólo ansiaba el poder eclesiástico, imperial; y Dante por esto, le procuraba su más sincero desprecio.
El plan del papa y Carlos de Valois es sencillo, sacarlo a Dante de Florencia con un motivo que no pueda excusar, y de esta forma, sin su cabeza ideológica, desarticular a los güelfos blancos.
A fines de octubre Alighieri es nombrado embajador ante el pontífice y hace su viaje a Roma, donde lo entretienen con algunos engaños en relación a los conflictos de Maremma.
En noviembre entran los güelfos negros a Florencia, con su vecino y enemigo Corso Donati a la cabeza, bajo el respaldo de Carlos de Valois.
02. Segundo encuentro: Dante Alighieri y micer Marco Polo
En el año 1305Dante Alighieri comienza su larga peregrinación por el norte de Italia; carga con una condena en Florencia contra el estado de 5000 florines. Decidido a no pagarla, es declarado en rebeldia y dictan su pena de muerte. Los viajes nunca terminan, Dante no descansa y le es imposible terminar los libros que empieza. Marco Polo le ofrece asilo en Lombardía, donde se encontraba escribiendo la traducción de su libro a lengua lombarda; en una casa de campo en las orillas del Garda; entre su libro, los restos de una familia dividida y una madre que apenas llego a conocer. Pero Dante teme ser encontrado por uno de sus tantos enemigos, Fulcieri da Calboli; un hombre que había sido podestá en varias ciudades del norte y conocía bien los lagos. Finalmente el encuentro lo concretan en Verona, en casa de Bartolomeo della Scala, un amigo de Alighieri con el que compartían las mismas preocupaciones hacia la futura política del Imperio. Una familia que hospedará a Dante en varias oportunidades.
"... De mil fuentes bañando va a la sierra/ por Camónica y Garda de Apenino/ el agua que, al final, el lago encierra./ Hay en el medio un lugar al que el trentino/ pastor y el de Verona y el bresciano/ bien puede bendecir, si hace el camino..."
{{ Dante Alighieri }}
03. Tercer encuentro: Carlos de Valois, micer Marco Polo
Y era junio del 1307 cuando micer Marco Polo posterga su vuelta a Venecia tras recibir la noticia de que el enviado de Carlos de Valois finalmente llegaría. Valois, había mandado a un soldado suyo en un viaje expreso. El destino era Lombardía, la residencia de micer Marco Polo. El interés, "La descripción del mundo", algunas rutas que Polo decía conocer e interesaban a Valois.
Micer Marco, poco interesado estaba en las cuestiones políticas, y menos, religiosas; micer Polo tenía un sólo interés, y era su aporte a la humanidad, su... "descripción del mundo". Por lo tanto el envío de un ejemplar a Carlos de Valois le abriría las puertas de todo Francia y su mercado.
Claro, había intereses bélicos más que comerciales, impresos en su libro. Pero micer Marco estaba lejos de juzgar fronteras, tratados y creencias. Fue un hombre progresista y poco entendido en su época. Cuestionado por su posición política, que, juzgaron de contradictoria; pero que italiano en ese momento no lo era?
Tal ingenuidad, o desinterés en aquel asunto, fue la que impulsó a Dante cierto día a confrontarlo, en los 21 años de amistad que tuvieron, sin embargo Alighieri siempre lo entendió; años atras Dante había ejercido el cargo de prior en Florencia, máxima magistratura, y debió desterrar a uno de sus mejores amigos, Guido Cavalcanti.
El encontrarse de un lado o de otro, era una elección que no podía soportar los cambios diarios de politica, menos, los caprichos y abusos del clero.