Muchos se preguntarían por qué la novela de Caba arrancaba a fines del siglo XX y luego se desplazaba alegremente y sin previo aviso hasta el renacimiento. Bueno, este capítulo es sobre sueños y viajes; así que agárrense fuerte: porque parece que vamos a volver a viajar en el tiempo.
{{ Nota: Las ilustraciones onírico/marítimas de este artísulo están extraídas del site italiano specialgratis }}.
Sueños
Micer Marco soñó el pasado, soñó a Kublain Kan y el mar. Soñó su lealtad; rey de reyes Kublain el dueño de su alma; compró su amistad, su companía. Preso de esa soledad, Marco, jamás podría abandonarlo. Rey de reyes, Kublain con sus magos, miró el futuro sobre el lomo de una tortuga, y en ese dibujo celó el amor del mercader por Venecia, la amistad de Florencia, Dante, Pisa, Fantina, Rustichello y así vio un porvenir solitario que no quizo vivir. Entonces lo encerró.
En una habitación blanca; micer Polo ya no ve el sol, choca paredes sin dolor y ve luz, sólo blanca luz. Ruega micer libertad, fidelidad, compostura, jura ser el más fiel de los tártaros de todo el imperio mongol, y en vano escuchara el eco. Sólo comida recibió; una puerta que abre dos veces por día, un guardia de oídos sordos; una mentira se vuelve real.
Kublain Kan negará su universo, su ser, su identidad. Micer Marco sufre el peor de los tormentos, el olvido. Lejos de Dante, su amigo que lo ha abandonado; tras ese imperio de poesía, ilusión que simula verdad, realidad. Un engaño que apenas puede entenderlo, y un presente, en la indiferencia se construye.
Cuando Dante duerme
Cuando Dante duerme sueña en poesía; cantos Beatriz le devuelve, volando por Florencia como nadie imaginaría. Recorren Italia y los mares; comen esas semillas que el viento lleva, de gustoso sabor al fruto. No conocen el tiempo, más sólo el de lugares que abrazan en la memoria, cuando quisieron pensarlos. Pasean la Florencia de cuando ella lo deja, y sienten dolor. Dante siente dolor y deja de ser recuerdo; Beatriz lo abraza pero es muy tarde. Dante no perdona la vida y se aferra al amor de ese recuerdo, para morir jurando, que amor es Beatriz.
¿Por qué me dejas?, grita Alighieri, en ese instante sordo. Ella apenas escucha.
Dante empieza a caer, Beatriz le tiende la mano pero Dante se desespera sin verla. Despierta sin saber donde está; y le parece Venecia, pregunta por su amigo pero él se ha ido; mira sus manos y ve que tienen 20 años. 10 soldados lo rodean, y Alighieri nada entiende. Lo llevan a la plaza donde darán fin a su vida. Kublain Kan se acerca y lee su condena. Un último suspiro concede Kan y Dante pide hablar de Florencia, sabiendo que eso podrá salvarlo; la soledad de Kublain Kan, el hombre más curioso del universo.
El rey perdona apenas su vida, y Dante llora el resto de sus días; viajando en un barco infame que apesta a muerte y pescado.
Narrador de pesadillas
Quien me cuenta estas dos pesadillas es Horacio. Me decidí por incluirlas ahora, sólo por ser parte de lo que Horacio dijo; más allá de mi opinión, que lógicamente tengo.
Horacio decía, sobre los dos sueños o pesadillas, que eran visiones, presagios, advertencias.
La descripción de esos tres viajes en las páginas anteriores, en su mayor parte corresponden a relatos de Horacio. Frente a una persona como él cualquiera sería un incrédulo, y yo no soy la excepción. Cuando me comentó de los viajes, no le di mucha importancia; quizá por ahí pasaba el desequilibrio que tenía. Me estuvo insistiendo varios días; "Lo mío pasa por otro lado, loco". "Loco, yo viajé, te digo en serio... estuve con el Dante; hacé caso negro".
Lo primero que me contó fueron los dos sueños. "Los sueños no son míos negro, los tuvo el Dante". Más o menos, esto es lo que Horacio decía; desde los 14 años tenía visiones; él le decía visiones, pero las tenía cuando dormía. Me juraba conocer lugares, que nunca había pisado, "Yo fui a muchos lugares negro, sin pasaporte, ¿me entendés?
El no elegía los lugares, no los podía programar ni siquiera sabía cuándo iba a viajar, "... no son sueños loco, son viajes". Me contaba que algunos, eran en lugares raros, sin tiempo, decía él "...allá no hay tiempo. Con Dante me encontré, dos veces, va ... él me encontró. Nos encontramos ahí donde no hay tiempo; y de ahí nos fuimos a Florencia, y la otra vez a Verona, lindo Verona, loco".
Ese tipo de acotaciones de un lugar, me ponían los pelos de punta. "Dante me llevó por el tiempo, y fuimos a ver a un tipo entrando en Florencia y a Dante en... Roma... creo"
Horacio se empezó a referir a hechos más puntuales, situaciones que yo había leido, personas como Carlos de Valois, ciudades, detalles, y los encuentros de Dante y Polo.
Enseguida pensé que Horacio debería haber estado leyendo algo de la historia, pero lo más extraño fue lo de Carlos de Valois, él no dijo el nombre, sólo dijo que había visto a ese personaje con Marco y con Alighieri, y tampoco sabia las fechas de cuando esto había pasado.
No es que le creí lo de los viajes, hoy sinceramente, no se que creer. Sí pude comprobar la mayor parte de lo dicho por Horacio; los hechos que él describió en sus tres viajes. Todos esos datos pude corroborarlos casi absolutamente. En realidad, lo hicimos juntos; y desde ese día ya no le discutí nada; no porque no me hayan quedado dudas, si no por que en todo caso, él conocía la historia tanto como yo, y ahí donde la historia se quedaba muda, Horacio siempre tenía una respuesta.
Decía que mucho había visto en Italia, Dante le había hablado y sabía más de lo que yo imaginaba; pero él tenía miedo de los dos sueños, las dos visiones que Alighieri le refirió. "No jodas negro, tené cuidado", decía.
De todas formas él me ayudó en todo lo que pude averiguar; cada persona, cada dato o lugar que dio Horacio a partir de un sueño, viaje, o lo que sea, los pude corroborar sobre toda la bibliografía que pude encontrar referida a Dante Alighieri y micer Marco Polo, salvo las dos pesadillas que entendí después, desgraciadamente. Si bien son muy similares y parecen ser una de micer Marco Polo y de Dante la otra; Horacio me repitió varias veces que ambas eran de Alighieri; cuando estaban en uno de esos lugares sin tiempo.
Cada vez que yo lo acorralaba con preguntas él me citaba un canto de Dante en el Paraíso, .
Canto XVII
"(...) y respondió: Quien su conciencia ofusca/ con la vergüenza propia o con la ajena/ será quien llame a tu palabra brusca./ Pero toda mentira tú condena,/ y tu visión entera manifiesta;/ que rascarse la sarna es cosa buena./ Pues si al gusto tu voz se hace molesta/ al principio, dará buen nutrimiento/ poco después, y no será indigesta./ Tu grito hará lo mismo que hace el viento/ que golpea las rocas más cimeras;/ y esto de honor no es débil argumento./
Se te han mostrado, así, en estas esferas/ y en el monte y la cima dolorida/ las almas a la fama duraderas,/ que el ánimo del que oye no convida/ ni convence el ejemplo cuando tiene/ la raíz ignorada y escondida,/ ni un argumento que sin fuerza suene."
Los tres viajes
Ese día, cuando le pedí que contara todos los detalles de sus tres viajes, Horacio estaba raro, indiferente, en algún otro lado; narró los tres encuentros sin pasión, sin ese frenesí que lo poseía cuando empezaba a hablar. Me pareció la primera vez que Horacio hablaba seriamente, estaba más allá de mis chistes, mis comentarios; apenas hacía caso a mis cuestiona- mientos; también pensé que tal vez, ya se estaba aburriendo de todo y que no seguiría adelante.
Terminó de comentar los sueños, se paró y me miró; yo me dí cuenta que en todo ese día no lo había hecho, en realidad no sabía hace cuanto con Horacio no nos mirabamos a los ojos. Tenía la voz distinta, los ojos llorosos y me miró con aire por momentos soberbio, por momentos compasivo, o una mezcla de ambos, no sé; nunca le pregunté que le pasó ese día, quizá no era necesario. Esa noche me citó unos versos del paraíso:
Canto XXXIII Angeles y Bienaventurados
"...pues mi mirada, haciéndose sincera,/ más y más por el rayo penetraba/ de la luz en sí misma verdadera./ Mi ver, desde aquel punto, superaba/ a nuestro hablar, que tal visión domeña;/ y a la memoria tanto exceso traba./ Como aquel que está viendo mientras sueña,/ que tras el sueño la pasión impresa/ queda, mientras el resto se desdeña;..."
En esos días también conocí a dos personas, un flaco, creo se llamaba Germán, y a una chica que ví sólo una vez y era amiga de este Germán. Al flaco me lo presentó Horacio una tarde y me lo crucé un par de noches en el boliche. Tanto Germán como esa chica que no recuerdo el nombre, dudaron bastante de la supuesta locura de Horacio; el flaco con una sonrisa despectiva, me dijo "Ese... se hace el loquito para pasarla bien".
Y de ahí en más me cambio el humor, me sentí libre, me empecé a reír, como cada vez que me cagaba en la mierda de la costumbre social; ese cinismo mío de mostrar lo poco correcto, lo poco orgulloso que era, ese placer de invadir a la gente en su costado más íntimo, sea sexo, sea cagar, mear o masturbarse, en fin, todas esas cosas que me hacían sentir vivo, verdadero; ser fiel, al menos por un rato a un motor que me arrastraba, sacándome del tiempo llevándome a lo que dije y no dije, lo que hice y no hice, solo para verlo, sólo para verlo y saber que eso era verdad, y todo lo que yo era. Ese motor que rápido mató al orgullo... el yo, el abismo más incierto que aquel yo pudo imaginar, mi libertad. Lugar donde no hay felicidad, tristeza asegurada, solo hay libertad, para lo que uno guste. El mismo abismo que siento al no ser parte de nada, de nadie; no ser rojo, no ser blanco, me dá lo mismo ser argentino o danés, bien podría ser inglés, pero no soy nada de eso, ni por lo bueno, ni por lo malo.
Realmente me cago en el orgullo nacional, en el logro de esta nación y todos sus próceres asesinos y sus nobles causas, me cago en los indios también, que mataron a otros indios; y me cago en todo partidismo, pero fundamentalmente me cago en el origen de los males, la puta autoridad.
Me dá igual hablar con un chorro, con un rati o con un cura, lo que fuera; todos me pueden ayudar, todos me pueden cagar, y a la hora de cuidarme el culo no tengo preferencias; no tengo principios que vayan contra mi voluntad, contra mis intereses, esa es la única prioridad que me hace elegir blanco hoy, negro mañana; el cambio en mi se hizo algo constante. No cambiar me parece soberbio, decadente, es levantar una muralla, es congelar el árbol cuando más te gusta, y querer creernos que así es un árbol. He visto personas que en este sentido logran un estado de hipnosis sorprendente. Mía es la moral del mercenario, eso es todo lo que tengo, todo y nada.
Hay en Oriente quienes dicen que el fin justifica los medios. Quien dice que somos actores de una comedia; donde cada uno interpreta un rol; y ésta obra difiere sustancialmente de la verdad, o bien es una pequeña maqueta representativa. Supongo el rol ha de ser ese personaje que creemos ser, o el que queremos ser, el fingido, porque para mi es claro que el lugar ocupado no es el deseado casi para nadie; nadie es sincero consigo mismo, ni con su odio, ni con su amor, represión para expresar odio, represión para expresar amor, eso es lo que yo veo, y vivo también en mi. Esa persona que pretendemos ser, no es más que reacciones, represiones del yo. Uno no es la mente; en eso creo.
Somos un cúmulo de sustos del yo, un montón de vergüenza de nuestra verdad, que nos hace ser blancos, negros o rojos, pero de seguro algo no somos, no queremos ser, y es eso que nos da vergüenza.
El colmo
El colmo de todo esto fue un día que mi vida había llegado a ser desastrosa a tal punto, que tuve que agachar la cabeza, por décima vez y pedir una mano, asumiendo ya la magnitud evidente del problema. La mano que me rescató me pidió por favor una mentira de mi parte, para no despertar rencores, por esa igualdad de la que todos hablan; pequeña mierda establecida. Una hermosa bandera que proclama igualdad y todos defienden; ... me pregunto ¿Igualdad con respecto a quién?, ¿Quién estableció esos parámetros de igualdad?, ¿Por qué tenía que ser igual?, ¿Sólo podría equivocar determinada cantidad de veces?... ¿Tres o dos; son aacumulativas, se puede rendir más adelante, cúantos años; que relación hay entre mis equivocaciónes y las de la concha de la lora? ¿Existen cuadros comparativos? ¿Son de Freud, o de Jung?
Por eso hay tanta injusticia, por que hay mucha igualdad; por considerar que todos somos iguales. Aún más allá de esto, ese día descendí a la cierta realidad del caos de mi vida. Con el orgullo claramente destruido creí que sería bueno asumir mi condición, pero me pidieron que mintiera, que negara haber recibido ayuda, para no lastimar al resto, por la diferencia porque no es justo ayudar más a uno que al resto; porque somos todos maquinitas funcionando con 2 litros de aceite, ni una gota más ni una menos; una especie de comunismo de necesidades y demandas, porque es claro "Todos somos iguales".
Vestido con el disfraz que sea, se sepultan personas, individuos, singularidades, tan rápido como nacen; porque la sociedad está ideada para educar personas iguales; no dedica ni una hora más, ni una menos. Nada que no corresponda al individuo "tipo" establecido. ¿Cómo puede elegir una persona a los 18 años qué quiere hacer de su vida si nunca fue orientado hacia si mismo?
La educación sólo muestra unos cuantos conceptos que en nada sirven a la formación de una persona; la educación forma memorias. Año tras año egresan un montón de aparatos básicamente iguales, con el mismo conocimiento de si mismos que cuando entraron, y con el peso de decidir sobre el futuro de sus vidas, como si de la educación hubiese recibido la formación para hacerlo. ¡No hay problema, por unos pesos se accede al inconsciente del individuo, y por medio de unos test, una persona capacitada te dice quien sos vos; lejos de menospreciar la autoridad de quien los hace, el problema es, cuándo surge la pregunta?. Y a partir de ahí, afortunado quien lo sabe, afortunado quien no se equivoca, la palabra vocación es una utopía para casi todos nosotros.
Quizá me esté tomando las cosas muy en serio; me agarra, me pongo nervioso por momentos.
Tábanos molestando
gonzalo Caballero15/02/2005
Buenisimas las fotos... en realidad todos los dibujos que has puesto estan copados. Lei el capitulo y me puse sentimental.
Tábanos molestando
Buenisimas las fotos... en realidad todos los dibujos que has puesto estan copados. Lei el capitulo y me puse sentimental.