
Finalmente tenemos el nombre del (¿o los?) ganador (¿es?) de nuestro primer concurso de relatos eróticos. Pasen y vean.
efecto tabano
Como dijo la abuelita de \"El jugador\" de Dostoievsky: \"el espíritu lúdico es lo ma' grande que hay\", así que aquí tenemos la sección dedicada a los sorteos. Pasen y prueben suerte che.

Finalmente tenemos el nombre del (¿o los?) ganador (¿es?) de nuestro primer concurso de relatos eróticos. Pasen y vean.

Finalmente tenemos aquí a dos ganadores dos de nuestro cachondísimo concurso de relatos eróticos breves. Hemos decidido que sean dos porque... ¡porque sí!, que joder. And the winner aaaaaare:
Monica (298), que el 6/04 a las 09:08 se despachó con el siguiente relato:
"Bajamos los dos, porque si íbamos a ser tres, era mejor que la besáramos uno de cada lado".
Manolo331 (Neuquén) que el 21/03 a las 14:34 se ratonó de la siguiente manera:
"Voy por sus pies freno en sus rodillas. Allí sacudo mis ganas de poseer y expiro. Luego tomo por la virtud tersa de sus piernas, decido marearme en sus muslos. Y allí, cuando el extasis es inminente, decido sacar la lengua para empezar a soñar sus gustos y virtudes de manera tangible".
L@s ganador@s deben comunicarse con nosotros al mail efectotabano@argentina.com.

Desde ya mil gracias a todos cuantos han participado y les juramos por Afrodita que nos tocaremos leyendo vuestros relatos.
Aquí quedarán, en este foro, para la posteridad.
Tábanos molestando
Rompió para que me comprara las ligas. Rompí mi cadena de ahorros para comprarlas. Rompió la liga con los dientes. Yo no me di cuenta porque estaba caliente. Muy caliente.
Me miró..., la miré. Me tocó justo..., la toque como pude. Gimió, y gemimos. Me mojo..., nos mojamos. Mi sexo, junto al falo. Su sexo, junto a mi falo. L@s dos, ella y yo, junt@s..., uno solo.
A mi me da por no sacarle la bombacha, pero a ella mucho no le importa. Dice que mis dedos son como esos remolinos de agua que se arman en los ríos de cordillera. Ella adora que yo la toque así, no del todo desnuda. Me lo dice cada vez que me besa de esa manera mientras acaba, sólida, feliz de ser mi amor.
La corrí. Por bares, por pasillos universitarios, en colectivos, mitines políticos, en casas de conocidos, en los pasillos de cine, en la cola del banco. finalmente la pude alcanzar y se lo dije en la cara: tu hija coje mucho mejor que vos, porque es libre, y se moja como quiere, sin pagar a su analista para preguntarle si puede o no puede.
Cerró su boca sólo para chupar mis dedos, y con ellos su propio nectar.
Los dos dijimos que alguna vez nos miraríamos y nos haríamos el amor. Pero ese dia sólo hubo fuego, ni siquiera nos miramos. Nos tocamos, conociendo poco a poco nuestros cuerpos, y nuestro sexo. Después todo fue movimiento, su pene que entraba y salía y nuestras lenguas que jugaban en diferentes lugares. Antes de irse tomo un baño, mientras yo se la lamía y después hizo lo mismo conmigo...cuanto placer.
Nunca más lo volvi a ver, y tampoco nunca nos miramos.
Estaba muy caliente, palpitaba, tenía los pezones duros y mojados por su saliva; pero en la recta final me di cuenta y le dije que no, porque estoy de acuerdo en casi todas las formas del sexo. Pero sexo con tristeza, ese no me gustó nunca. Me puse la ropa, y el quedó llorando en la cama... ese era su sexo. El mío es el otro polo, el mío es más latente. Por eso no volví nunca más a su cuarto, a su casa, a su vida.
Me gustan los días de lluvia. Esos dias en que el calor no te deja respirar y un sudor pegajoso te adelanta esa lluvia torrencial que levanta vapores de la tierra y de tu cuerpo seco. Cuando las vibraciones del aire no hacen mas que acercarnos, y tu piel desnuda roza con la mia sin querer tocarla pero atrayendo todo tipo recuerdos. Recuerdos de caricias olvidadas, esas que solo en nuestras fantasias mas descaradas nos animamos a destapar. Recuerdos de besos intensos que no dejan ningun rincon por degustar, y prueban absolutamente todos los sabores. Recuerdos de manos intrepidas que saben exactamente que presion deben ejercer para provocar ese deseo desbordante e incontenido de pasion irreverente. Recuerdos que solo llegan a tener cierta realidad en
aquellos precisos instantes cuando la lluvia estalla contra el suelo rompiendose en millones de particulas y recordandonos cuan potente es ese dejarse fundir en el otro.
"Escondió su cabeza entre mis piernas, y usó su lengua hasta encontrar el punto. Él dominaba. Yo me dejaba hacer. De entre mí, salió vorazmente, tomó una prenda y ató mis manos a la cabecera de la cama. Fuerte, pero suave. Mordisqueó mis pezones. Levantó mis muslos y me penetró certeramente en cada embestida. Sin desatarme me giro, y poniéndome en cuatro retomó el ritmo. Sus manos recorrían todos mis costados, tomándome luego por la cintura, firmemente, y arremetiéndome toda su masculinidad, dejándome casi sin aliento. Librándome de mis ataduras, tomé el dominio de quien no me lo negó. Dispuesto boca abajo dejó que le besara toda la espalda hasta acabar donde se acaba ésta, y seguir allá, mucho más allá. Lamí su sexo. Todo su sexo. Subí por su pecho y así nos retomamos en una cabalgata sin aliento. De mis tetas extraía cada uno de mis orgasmos, bebía todo mi placer y yo bebí el suyo, hasta que acabó sobre mí."
Las ganas de tenerla eran solo ideas vanidosas de mi mente. Ella me tenía a mí, ¿es que nadie se da cuenta de cómo saca para afuera mis orgasmos más dormidos? No. Nadie se da cuenta. Deberían verla allí, tan desnuda como penetrada. Tan mía que nunca más seré dueño de nada.
voy por sus pies freno en sus rodillas. Allí sacudo mis ganas de poseer y expiro. Luego tomo por la virtud tersa de sus piernas, decido marearme en sus muslos. Y allí, cuando el extasis es inminente, decido sacar la lengua para empezar a soñar sus gustos y virtudes de manera tangible.
Le fascinaba que lo hicieramos, pero ella debía tener puesto su pullover verde clarito. Podía hacer frío y aquello era una ternura total. Podìa hacer calor y sus tetas de gringa rubia se sacudìan con elicidad envidiable en medio de un mar de transpiración delicioso. Nos despertabamos al dia siguiente y sus pechos estaban zarpullidos del roce con la lana. Ella me miraba y me decía: el amor, como todo buen sentimiento es urticante, y me pasaba la crema que terminábamos usando para cualquier otra cosa.
"¡Pupé!", me gritaba mientras me desnudaba, y en ese sobrenombre casi infantil él quería de mi una mujer lanzada. Cogía entonces como un animal, y acababa como un niño... que es lo que nos encanta a muchas mujeres. Bueno, a casi todas...
Nos habíamos rebelado a la naturaleza y estábamos orgullosas de ello. Nos gustaba recordarlo mientras nos amábamos desenfrenadamente y nos reíamos mucho al hacerlo. Era una vindicación.
Nos excitaba increiblemente sentir nuestras vergas explotar de semen al mismo tiempo. Nos volvía locas sentir nuestro vientre lleno del viscoso calor lechoso que no dejaba de chorrear.
Lava ardiente corriendo por nuestras piernas.
Lamer sus pezones mientras ella lamía los míos, lamer su verga, su culo endurecido por las contracciones que le provocaba la exitación. Esperar ansiosa a que se metiera de nuevo adentro mío, sin dejar de acariciar mi verga con sus manos tiernas y pegajosas.
Acabar juntas en un solo y agónico gemido final.
La recuerdo así.
Y la extraño.
Era nuestro primer encuentro, nos besamos desesperadamente mientras intentábamos desnudarnos,... me perdí entre sus tetas, la acaricié con fuerza, le metí un dedo y luego otro,... me llevó hasta su cama, me tiró sobre ésta, y me la empezó a chupar como loca!!!,
Yo, no la podía parar, me volví loco, la agarré , y de a poco la subí hasta poner su bulba en mi boca, la besé lentamente,.. tranqui,.. despacio,.. y despacito me deslicé hasta encontrar el ano, recorrí con mi lengua cada lugarcito intermedio, la comí, la mordí, la degusté,...hasta que grito: Ay! Ay!,...Negro!... haceme la cola!, Haceme la Cola!!
Concedido... y simplemente... estallamos....
Si me la pongo encima, la pongo. Si la saco de encima, la pongo gual. ¿Creo que soy su deño? No lo se, solo se que vamos a volver a cojernos, porque de eso está hecho nuestro micromundo.
Quiero re-encarnar y elegir que voy a ser. Y quiero elegir ser el asiento de una bici, la de mi vecina, y sentir sus perfúmenes y sus labios posándose con suavidad en mí. Quiero recibirla en su esencia, respirar su intimidad embriagante. Quiero morir y luego ser el asiento de esa bici por siempre.
¿me toco, la toco o me toca? si la vida es un dilema el sexo es la certeza de saber que la toque me toque o nos toquemos... explotemos.
Recorrí el desierto de su soledad hasta alcanzar su tierno oasis, densa agua hirviente que bebí sin tiempo ni moderación, mientras ella mojaba con su boca mi aridez de sur, sin medida ni fe en el porvenir, hasta que un sismo sin escala conocida, sacudió el desierto, y un vendaval de arena invadió nuestros ojos, enceguecidos de líquidos espejismos.
─ Moriré si me dejas ─ dijo ella.
El hombre sonrió y la besó, al tiempo que se apartaba un poco, dando por concluido el acto que habían realizado hasta ese preciso instante. Pero no había acabado él de separar del todo su cuerpo del de ella, cuando la oyó decir:
─ ¡No! Te dije que me muero si me dejas.
La mujer perdió la conciencia durante unos segundos, que a él se le hicieron eternos. Cuando ella volvió en sí, él, aún asustado, preguntó:
─ Creí que te morías.
Ella contestó:
─ Mátame de igual forma otra vez.
"Nuestos hijos, pensá en nuestros hijos", dijo ella, presa de su pudor habitual. "Nuestros hijos no participan de este festival, cortala", dijo él y viéndola así, dispuesta, supo bien que su mujer estaba lista para ser penetrada de esa manera. Las excusas morales explotaron en la dulce nada de sus sexos ardiendo. Los niños dormían en la pieza de al lado, y jamás se enteraron nada de esa fiesta prolongada de semen, auliidos de placer y saliva.
Compás, eso es lo que necesitan los pechos para ser felices. Mi sueño es compatibilizar con aquel director de la orquesta de mi cuerpo que hizo que mis pechos bailaran ese vals de dulzura una y otra vez.
Si consigo congeniar con él, me entrego a su música y dejo que mis pechos sean dirigidos hasta la sinfonía más fuerte, es que -dicen- estalla en paroxismo de saliva y besos.
Mientras sus carnosos labios me comen la boca su mano desabrocha el boton, baja el cierre, y
alli se lanzan sus dedos a hacer lo posible con el poco lugar que dejan los pantalones subidos.
Sus dedos hacen lugar mientras su sexo se apronta. Hacen lugar. Hacen mas lugar. Y cuando
nuestras lenguas ya se cruzaron de mil maneras siento su puntita.
Me encontraba recostada en el sube-baja, Manu encima de mí. Su lengua dibujaba círculos dentro de mi oreja, y su pelvis comenzaba a ejercer poco a poco presión sobre mis caderas. Mi lengua salió a humedecer mis labios que comencé a morder y lamer, haciendo que mis gemidos se oyeran entrecortados. Mis piernas juntas, sentían como el calor, afluente de todas las partes de mi cuerpo, convergían en su unión; y ésta rebalsaba como un río anegando mis fértiles muslos de praderas inexploradas. Sus manos viajaron, una desde mi cuello, mis senos la otra, hasta encontrarse ambas en la conjunción de mis glúteos; e incapaz de negarse a tan dulce tentación, cedió ante éstos. Girándome comenzó a besarlos y lamerlos.
La tibia, inesperada y bienvenida lluvia que se sucedió en ese momento no impidió nuestra exploración lúdica corporal. Semiacostado en el tobogán, con la camisa pegada al cuerpo, empapado de lluvia, me convidó a que bebiera de él cada gota. Desabroche su camisa, luego su cinturón y con una habilidad que desconocía, dejé expuesta toda su masculinidad. Por primera vez saboreaba el centro de un hombre, que se me ofrecía eréctil, bebible en cada gota entremezclada de fluidos y lluvia. Parada frente a él, de cara al cielo, el agua apegaba mi vestido al cuerpo y dejaba libre mi figura plena. Me tomo por la cintura y bajando mi escotadura lamió la humedad de mis pechos, que cobraron una tersura equiparable solo con lo eréctil de su sexo. Levanto mi vestido, y poniéndome de espaldas a él me ordeno sentarme ejerciendo una suave presión sobre mis hombros. Una mano iba desde mis muslos hasta detenerse firmemente en mi inhóspita femineidad, alternándose luego con la circularidad de mis pezones, con la otra mantenía el ritmo ascendente-descendente de mi cuerpo sobre el suyo. Su lengua recorría mi cuello en una búsqueda incesante por descubrir mis puntos más excitables, y mientras el balanceo de nuestros cuerpos se perdía en un grito único de placer, nos acabamos, justo en el mismo instante en que dejó de llover.
Me dijo que no dolía. No me mintió: dolió, pero en el dolor hubo placer, que es (si se quiere) la anulación del dolor. Gozamos entonces, que es lo que más nos importaba en ese momento.
¿Cómo explicarle que voy a amar sus tetas por siempre sin que sienta el peso de la cosificación encima? ¿Cómo decirle que sus pezones son enloquecedoras fuentes de sodas inexplicables y que sentir el golpe de sus senos en mi cara cuando cojemos es lo más cándido que he sentido en mi vida? Voy a amar sus tetas, cualquiera sea el destino de nuestros destinos: VOY A AMAR SUS TETAS POR SIEMPRE.
Estábamos mojados... me deperté cuando le secaba las rodillas.
El estaba sacando Fotocopias mientras viajaba en su mente. Ella entro y cerro la puerta. El la miro y sonrio con desconcierto. Ella camino hacia él soltandose el pelo. El se asusto. Ella no. El dio un paso hacia atrás y se topo con la maquina. Ella lo agarro de la cintura y lo beso. No me puede estar pasando esto -penso el-
Ella con su vagina apreto su pene, mientras se movia en circulos. El tuvo una ereccion que encendio el momento. Ambos gemian... Ella tocaba sus nalgas. El sentia sus pezones en su pecho. Ella siguio moviendose hasta acabar. El no saco sus manos de la fotocopiadora, pero tambien tuvo un orgasmo. Ella lo mordio suavemente y se arreglo el pelo. El se puso el saco y acaricio sus labios. No hablaron... No hizo falta...
Mirar bien mirado, ella de paso por mi baño, su ropa suave cayendo a sus costados, mi ojo inquieto recorriendo sus encantos, y ella inocente en sus formas de leopardo, es excitacion pura la que me va ganando, acabo, en silencio agotado. Luego ella sale del baño sin haberse enterado, yo sonrío, le doy un mate, será mi gran secreto, el mejor guardado.
Era seria, muy seria. Sus labios buscadores eran serios. Sus 69 eran serios, su coñito en llamas era serio, como asi tambien eran serias sus tetas redondas y sus pezones negros. Su manera de decirme que no tambien fue seria. Y así es como escribo estas lineas, con la melancolía de su sensual seriedad en mi corazón, por siempre.
Era mi prima, yo era un chico, ella una mujer.
Ella con solo una remera, haciendo el café de despues. Yo en el cielo, en el cielo de sus senos por debajo de la tela. El juego vuelve a comenzar, lo siento, lo siento en la sangre que vuelve a bajar y me hace temblar las rodillas.
El simplemente me saludo y me recomendo un par de pelis y yo indeciso y aturdido le pregunto por las pelis condicionadas, pornos, xxx, el con su mejor cara me dijo por aca, y me apunta un cuartito muy reservado. Sin pensarlo 2 veces me toca la espalda, me dio vuelta y me beso, mientras me desabrochaba la camisa su boca grande y carnorasa tocaba mi piel estremeciedome por completo, desabrochando el pantalon rapidamente saca mi sexo y lo besa, lo succiona con una ternura que solo el lo puede hacer y bueno termine dentro de el, dentro de boca. Bueno esta peli es por 48hrs. Nos vemos hasta pronto...
la señora decía q no se metieran con su moral porq ella no era ordinaria,mientras su cabeza la llevaba a los recuerdos de los pocos orgarmos de su vida en plenitud. Y no podía detener el liquido q se derramaba por sus piernas,!caramba!!!Ella era una persona mayor!!!
Es como chocolate, solo que no es chocolate, es jugo de mujer. Y está sabroso.
Mis dedos inquietos buscan,
ansiosos, relajados, firmes,
llenar mis huecos…
Espacios vacíos de placer.
Broto como brotan las plantas, pero me muevo como se mueven los animales. Ella recibe como reciben las almas buenas. Conjugamos entonces, y cojemos sin parar hasta que solo podemos dormir con la sonrisa de los que lo han logrado en la cara.
Apus había tenido una jornada intensa el día anterior. Lola también.
Ambos buscaban algo más. Era sexo, sí, pero también algo de magia.
Cuando se encontraron la 1° vez, fue por pura casualidad, pero parecía que se habían estado buscando a lo largo del tiempo.
Explotaron.
¡¡Quién sabe cuanto hacía que no cogían de esa manera!!
Apus se volvió loco con las tetas de Lola, y ella se volvió loca al verlo enloquecido.
Lola se abrió como una flor para que Apus se apropiara de su néctar. Y lo hizo.
Apus beso la flor de Lola como a ella le gustaba, como si supiera exactamente como regarla.
Lola acabó con la lengua de él, y él en la flor de Lola.
Y sin duda fue algo mágico…
Bajamos los dos, porque si íbamos a ser tres, era mejor que la besáramos uno de cada lado.
Se puso en cuclillas y habriò la bolsa,como quièn se acomoda para esperar el orgasmo,yo me inclinè, y dejè caer mis tetas suaves y livianas ,rozando los pezones con el algodòn de mi remera,suavidad al tacto...su mirada fija... los chupaba,y sentìa el hilo de baba caer por mi abdomen llegando al pubis, para chupar la tibieza de mi vagina...una a una ,eternas cada una ...las naranjas.
Quien alcanzó a conocer el tren de pasajeros que partía de Zapala, pasaba por Neuquén y concluía en Buenos Aires podrá acordar conmigo. En veintitres horas de viaje podían suceder cosas insólitas, mas aun, si la clase en la que se viajaba era la última de la fila de vagones, la turista.
Cayó la noche al salir de Bahía Blanca y una tensión se aferró en mi cuerpo. Un salto de vía estremeció al vagón y desperté sobre agitado. La voz suave, casi endeble, llegó a mis oídos entumecidos:
"no se preocupe"-exclamó su boca que parecía en tinieblas-. "Sólo pasamos un guardaganado"...-concluyó-.
Su mano temblequeante se apoyó en mi antebrazo,
" a lo mejor quiere jugar a las cartas"-sonrió- mientras apretaba entre sus dientes un mazo de cartas. Parpadeé mis ojos confundidos y asentí a su propuesta sin palabras.
Quise barajar y mirarla, pero, no pude con la profundidad de sus ojos y bajé mi vista.
Observé sus piernas que entrecruzaban las mías por los asientos enfrentados.
De un bolsón de pana sacó una frazada y la chantó sobre nuestras cabezas. Tironeó de una punta y desapareció la repentina oscuridad con parte de nuestros torsos.: "así nos abrigamos y tenemos una regia mesa" -agregó-. Fuimos sacando de a una las manos bajo las frazadas, menos una que ella dejó oculta. No me pregunté para qué.
Pasó lento el tiempo y el vaivén del tren era una tibieza que crecía cuando su palma se movía.
Aquella noche aprendí, que los cuerpos desnudos en los techos de los trenes, se rayan de nubes, luna y humedad.
No pensé que se iría con la madrugada.
Abrí una puerta lateral, me senté en el estribo externo del vagón y prendí un cigarrillo.
El viento rozaba en mi cara y un golpeteo en el hombro me despertó...
Sus movimientos eran un poco exagerados, sobre los brillantes zapatos de tacones altos, casi cruzaba las piernas al caminar, una cola firme y dura premiaba tantas horas de sacrificado gimnasio. Su pelo enrulado y largo era su orgullo, brillaba y se adivinaba suave, tal como lo anunciaba el aviso de la crema de enjuague carísima que usaba.
Se paró frente al espejo de cuerpo entero, que tenia en la puerta de su habitación, estiró su mano delgada y de dedos largos y apagó la lámpara del cielorraso, la luz tenue del velador en la cómoda, hizo mas sugestiva la imagen que veía.
La cara fina y angulosa estaba enmarcada por dos bucles que caían despreocupados, la nariz pequeña y proporcionada, y unos pechos redondos y turgentes le habían llevado todos sus ahorros. Los pómulos salientes, casi demasiado, le daban profundidad a los ojos negros, la barbilla cuadrada daba un cierre un poco duro a su rostro.
Había estado haciendo su rutina de gimnasia y terminaba de bañarse, aun tenía la piel húmeda, le gustaba mirarse. El toallón le cubría apenas por debajo de la entrepierna y hasta la mitad de sus pechos, dejando al descubierto sus muslos.
Le encantaba acariciarse mientras se observaba. Comenzó en los hombros, siguió hacia el cuello y subió por la nuca enredando los dedos en el pelo suave volcándolo sobre su rostro, bajó su mano por sobre sus pechos, arrastrando el toallón y se detuvo en ellos y acariciándolos suavemente, con gesto voluptuoso. Siguió bajando su mano hacia su pierna y girando apenas el cuerpo se miro los glúteos bien formados, satisfecha de lo que veía.
Con la punta de los dedos retiró un poco de crema del pote abierto sobre el mueble, y dando la espalda al espejo, comenzó a esparcirla sobre esas estupendas nalgas que se iban poniendo brillantes y deseables como le gustaba. Se excitó mas aún, llevó su mano hacia delante a su entrepierna, por debajo de la toalla, sus dedos rodearon su miembro, y sintió como se erguía lentamente, ocupando toda su mano e inició un movimiento suave y acompasado de adelante hacia atrás, que fue acelerando con su excitación , soltó la toalla que sostenía con la otra mano y su cuerpo apareció totalmente desnudo y exageradamente femenino, sacudió la cabeza para soltar su pelo , buscó un apoyo detrás, para su mano libre adivinando el momento, su mente jugó con sus fantasías sin dejar de mirarse al espejo, su agitación aumentó, los músculos de su cuerpo se tensaron, su mano se crispó en el borde del mueble y cerrando sus ojos sintió como se le iba la vida en ese sublime instante.
Motor oil
Morocha, voluptuosas curvas, ojos negros, nariz respingada, pechos turgentes, de pezones como rosas tintas, volcados en una copa de champaña rebasándola de embriagador licor, hace que mi falo pegue un salto perforando el slip y su boca enmarcada de humedos labios de frutilla, hace líquida poesía desde la lengua hasta la garganta, rasgando apenas con sus dientes de intenciones bestiales.
"Te animas a llegar de nuevo?" fue lo que le escuche decirme cuando estaba en la cima... nunca olvidare esa mirada.
Cada vez que el abuelo Rodolfo hablaba de mujeres, ponía abundante leña a la estufa y relojeaba que solo estuviéramos los hombres de la familia.
"Las brujas no existen"- Dijo frunciendo el ceño como pidiendo atención-
"pero que las hay...las hay ! "-Exclamó atizando las brasas-
Su cara mostraba la satisfacción de habernos captado por completo.
De aquella reunión de varones, mi memoria sostiene dos cosas : Que el sonido del fuego también habita en los recuerdos y que las brujas alcanzadas por los primeros rayos del sol, quedan atrapadas. Se sientan en la rama de algún árbol hasta que se les cruce el primer hombre. Cuando éste llega, le piden que las libere hacia la noche.
Cuando le vi la espalda no tuve miedo, mas bien, me reproché que carajo hacía en esa isla solitaria del Limay. Lo cierto es que la bruja estaba sobre una rama a tres metros de distancia, pero con la diferencia, que su vestido no era blanco como contó mi abuelo. El suyo era largo, negro y con una veintena de botones como rosario, que le prendían del cuello a las pantorrillas.
Como si todo fuera algo natural me le paré al frente. Sus ojos, color miel satánicos me acalambraron de pavor. El coraje no me sirvió para pregunarle su nombre y tartamudeando, pero solemnemente, le hablé : " Bruja, cómo hago para liberarte..."
Su rostro se ofuscó, y más, encolerizó:
" La concha de tu madre, ¡qué tengo de bruja...! "
No reparé en la puteada que le rajó a mi abuela, pero me apareció una imagen repentina de mi abuelo, en paz descanse, cayéndose de su sillón.
La reacción que atiné fua a estirar los brazos y ella se desplomó sobre mi cuerpo.
El atardecer nos atrapó desnudándonos en el río.
Le desabroché de a uno los botones y me contó su motivo de estar en el árbol y yo le narré historias de abuelos y brujas.
Juro que el agua del Limay no sólo se bebe con la boca, mas aún , si las pieles arden sin compasión...
hoy subi al colectivo y estaba lleno, habia una chica que estaba buena. En un momento me miro, yo le guiñè el ojo y se acerco y me acerque y se puso delante mio. yo no sabia que hacer. ya se me estaba endureciendo el amigo.
Me exite un monton, ella se movia, se ponia en puntitas de pie y se bajaba. yo ya no daba mas, tenia ganas de meterle manos a mas no poder, empece tocando un poquito hasta que le toque todo.
en un impulso le hice seña que bajara conmigo y bajamos del colectivo frente a la agronomia. le meti manos y me masturbo, nos sentamos en la oscuridad y me la chupò me tomo todo el semen, nunca habia largado tanto. despues la empece a coger hasta que acabe dentro de su colita.
Ella gemia y le gustaba, me besaba como una mujer grande, tenia 15 años recien cumpliditos. no fue mi intencion. pero me hizo calentar, tampoco era virgen, cogia con mucha cancha.
soy eros_853 de hotmail. escribanme solamente mujeres
Iba caminando por los suburbios,
estaba un poco loco en realidad
le tenia ganas a una cerveza,
por eso pase por aquel lugar
Senti ruidos en el baldio,
me asome al toque para mirar
estaba tirada entre los pastos,
fijaba su mirada en ningun lugar
Hoy vi a tu hermana llena de sangre
la habian violado por vigilante
Hoy vi a tu hermana llena de sangre
la habian violado por vigilante!!!
constitucion,madrugada de una noche lluviosa.humedo por dentro y por fuera.no la pongo hace rato y eso sumado al escabio es mortal.dos travas menean sus grandes tetas y culos plasticos.me resisto, pero la calentura mas el escabio antes mencionado producen deseos ocultos.ocultos? a los pocos minutos una lengua juguetona se introduce en mi ano y mi verga parace explotar,mis huevos rebalsan de leche,la cual al ser lamida por la otra "chica" estalla en extasis.me descuido, soy rapidamente sodomizado y obligado a tragarme un pene de proporciones biblicas por la boca.mis gritos son ahogados por las sacudidas que me pegan estas traviesas.eyaculan con furia en mi cara y unas pocas gotas chorrean por mi garganta,lo cual me produce una nueva acabada descomunal.termino en el piso entre gemidos y jadeos."asi que eras virgencito gato" gritan entre risas diabolicas.pero mi ano destrozado esta feliz y mi mente da vueltas.?soy gay¿ mi mente dice no ¡¡¡ mi trasero y mi japi dicen si ¡¡¡ bienvenidos a mi mundo.
« Era sábado a la mañana, estábamos en su casa. Muchos sábados solíamos despertarnos y quedarnos para planear qué hacer, si almorzar ahí, o hacer una pequeña vianda, para ir en bicicleta hasta Palermo.
Mientras conversábamos, sonó el teléfono, atendió y era una amiga que le decía que necesitaba verlo, porque su MAC tenía un problema y tenía que hacer un trabajo muy importante para entregar el lunes. Sacó el auricular de su oído, y tapando con su mano derecha el parlante me comenta éste imprevisto, y si me molestaba quedarnos ahí, para que pudiese ayudar a su amiga, negué con mi cabeza, y continúo hablando con ella.
Fui a la cocina, a preparar el desayuno, estaba de frente a la mesada cortando naranjas para hacer un jugo, cuando sentí su presencia detrás mío, sus manos acariciaron mi cintura y empezó a mover su cadera hacia un lado y hacia el otro, y comencé a sentir su pene que acariciaba mis nalgas, sus manos subieron hasta mis tetas, y sus dedos jugaban con mis pezones, tocándolos, pellizcándolos. Su boca y su respiración en aumento rozaron mis oídos. Metió su mano debajo de mi pantalón y fue hasta mi vagina, su lengua jugaba en mi cuello. Me di vuelta y sentí la presión de su pelvis contra el mío. Su pene estaba erecto. Le desabroché su cinturón, bajé el cierre, y metí mis manos entre sus piernas, empecé a masturbarlo. Su respiración, su jadeo se hacía cada vez mas intenso, y yo me excitaba cada vez más, al verlo tan hombre. Me arrodille y con mi lengua comencé a jugar con su pene. Lo introducía en mi boca una y otra vez, estaba mojado, mi saliva lo cubría entero...escuchamos el timbre, nos miramos en complicidad y sonreímos. Se subió el pantalón, y se puso una remera holgada para disimular su erección, y bajó a abrirle a su amiga.
Caminé hacia el balcón, y miré el cielo que apostaba a la lluvia, apostaba a ser un día transpirado, húmedo y la idea de ir a Palermo se alejaba... No conocía a su amiga, y me daba intriga... sería linda? Haría cuánto que eran amigos? Habrán tenido relaciones? Mis preguntas se interrumpieron al escuchar sus voces detrás de la puerta, la llave entrando en la cerradura y ellos ingresando. Me presentó ante ella y al verla, de alguna forma me resultó atractiva.
Volví a la cocina a terminar de hacer el jugo para los tres, lo serví y fui a sentarme al sillón a leer Delta de Venus de Anais Nin, mientras ellos trabajaban. Unos días atrás había tenido un sueño erótico, que no podía sacar de mi mente, y Anais incitaba a no dejarlo ir... Extrañamente para mi, tenía deseos de hacerlo realidad.
Había pasado media hora, y los miraba sentada desde el sillón, cuando le hice señas con mi mano indicándole que quería que vayamos a su habitación. Se levantó de su silla y nos encontramos allí. Lo llevé contra la pared, le acaricié el pene y lo besé muy caliente. Me miró y no terminaba de comprender qué estaba haciendo, ya que su amiga estaba a metros de nosotros, cuando le dije al oído con voz muy baja y entrecortada que la quería a ella también...Se excitó y volví a sentir contra mi pelvis su pene duro, que me presionaba.
Su amiga, esperando y dudando acerca de nuestra ausencia, escuchó jadeos desde la habitación, y decidió entrar. La vi llegar atándose el pelo con una hebilla, y la expresión de su cara al mirarnos, me decía que entendía y le atraía lo que veía... desabotonó su camisa dejándose su soutien negro de encaje, me acerqué a ella, la besé suavemente en los labios. Nunca había besado a una mujer, la sensación en mi boca era de seda. Nuestras lenguas empezaron a jugar lentamente, mientras él nos miraba y se masturbaba. Fuimos las dos hacia él, que estaba arrodillado en la cama, me puse detrás y recorrí su cintura con mi lengua y mis dedos, impulsé su espalda hacia delante, y ella acostándose debajo comenzó a lamer su pene. Metí uno de mis dedos y mi lengua en su ano, mientras la boca de él lamía las tetas de ella y sus manos tocaban las mías. Se levantó, y con fuerza me acostó en la cama, metió dos dedos y su lengua en mi vagina, la mire a ella, que se acercaba a mi pecho, y cerré los ojos relajándome para comenzar a sentir por primera vez, dos lenguas en mi cuerpo. Ella cubrió mis ojos con una venda. Mis otros sentidos se agudizaron, oía la respiración de los tres, olía nuestros cuerpos mojados y comencé a sentir pequeñas gotas de aceite que caían sobre mi pecho, estómago, y sobre mi vagina.
Me penetró suavemente, introduciendo sólo el glande de su pene erecto, una y otra vez despacio, para después hacerlo con fuerza, metiendo todo su pene adentro, bien adentro. Mi exhalación cada vez más enérgica, su pene adentro mío, mi flujo me mojaba toda, mi vagina se contrajo y sentí un estremecimiento de plenitud...
Seguía sin ver que pasaba a mi alrededor, pero pude tocar su brazo y su mano, su dedo estaba dentro de ella, y decidi meter mi dedo también, en ese momento sentí su vagina y la escuchaba gemir...
El suave tacto de una pluma, recorría mi cuerpo, sintiéndola sobre mi cuello, mis tetas y mis piernas. Ella me desvendo los ojos, y él salió de adentro mío.
Juntas comenzamos a masturbarlo, nuestras lenguas le recorrían el pene, lo mojaban, y él no podía dejar de mirarnos. Lo introducía en mi boca y salía para dejar que ella se lo metiera en la suya, y luego volvía a meterlo en mi boca deliciosamente. Nuestras lenguas se rozaban, y mientras lo lamíamos a él nosotras nos besábamos... Su excitación se hizo liquida, espumosa, blanca, nuestras tetas, pelo, ojos se salpicaron con su esperma... la bese a ella, y él se incorporó a este beso.
Ahí estábamos los tres, terminando, sellando con un beso sensual, lento y suave este triple orgasmo.
Ella se vistió, guardó su MAC en un bolso, la despedimos con un abrazo y se fue. Salí al balcón y pude ver el cielo despejado, apostando esta vez a la continuidad de un día con sol. Le propuse hacer la vianda e ir a Palermo con las bicis. Salimos y el calor del día se sumaba al calor que adquiríamos al andar... pero esas gotas de sudor poco tenían en común con el sudor producido horas atrás.»