Tin se negó a continuar la polémica sobre la autoría de su escabroso cuento, aduciendo serias consecuencias para el mundo si lo hacia. Parece que este pibe se creyó ese asunto del Efecto Mariposa ¿no?. Aunque jamás sabremos la verdad verdadera (¿será de él o de mandinga?), nuestro joven jugador aceptó la penitencia de publicar tres 'ficcionarios' este mes. Aquí nos mandó el primero, un compendio de ejercicios literarios intitulado Historias Mínimas (che, ¿ese título no les suena de algún lado?). Pasen y lean.
Estimados pasajeros, les robo unos segundos de su valioso tiempo y agradeciendo la gentileza del conductor vengo a ofrecerles esta espectacular oferta exclusiva para este colectivo. Son tres historias, pequeñas y poderosas, cuentos brevísimos directo de fábrica, para el bolsillo del caballero o la cartera de la dama. Llevese tres por el mismo clic, para regalarle a su amante o leerle a sus hijos antes de dormir. Acá les voy dejando, sin compromiso. Muchisimas gracias por su atención, han sido ustedes muy amables.
La historia uno: Haiku
Ya estan muertos.
_ De millones en drogas,
_ faltó dinero.
Una mesa con comida casi fria,
_ en el piso una prenda abandonada.
_ La cocina en silencio se aburría,
_ en la cama la pasión desenfrenada.
Por el aire tres botones se volaron
_ cuando ellos enredaban su ternura.
_ Esa edad que llamaban inmadura
_ es el cielo que, adultos, extrañaron.
De la magia de esa tarde adolescente
_ pasaron treinta años. Y el presente,
_ como una bella foto de sus sueños,
_ los encuentra cruzando una vereda.
_ Sin hablarse se conocen ¿que les queda?
_ Los ojos brillantes. Del amor son dueños.
_ - ¡Pero es que no entendés! No es una cuestión de decisión che, es imposible. No hay forma. Punto.
_ - Bueno, calmate y escuchame. Lo que no entendés es que tampoco es una cuestión de razón. Lo siento, lo necesito, y quiero ir. Y voy a ir, que no te quepa duda.
_ - Vos estas loco nene. Y ¿sabes qué? Sos un necio de mierda, un pendejo caprichoso y estúpido.
_ - No ¿sabes que pasa? Que no te bancas que yo sepa lo que quiero, eso pasa.
_ - A ver decime, sabihondo ¿Cómo mierda se te ocurre que vas a llegar? ¿A dedo? Ridículo.
_ - Como VAMOS a llegar decí. Quiero que vengas conmigo.
_ - Estás totalmente loco. Mejor me voy. Andá al médico, nene.
_ - Negra, abrazame. ¿De qué tenés miedo, eh? ¿Que tán dificil puede ser llegar a donde se esconde el sol?
Tommy solo tenía seis años y quería tener un reloj de pulsera. Cuando se lo regalaron por fin, en Navidad, estaba impaciente por enseñarselo a su mejor amigo, Billy. La madre de Tommy le dio permiso, y cuando su hijo salió de casa le hizo esta advertencia:
-Tommy, ahora llevas tu reloj nuevo, y sabes leer la hora. De aqui a casa de Billy llegas andando en dos minutos; así que no tienes escusa para llegar tarde a casa. Vuelve antes de las seis para merendar.
-Sí, mamá -dijo Tommy mientras salía corriedo por la puerta.
Dieron las seis, y ni rastro de Tommy. A las seis y cuarto no había aparecido todavía, y su madre se irritó. A las seis y media seguía sin aparecer, y se enfadó. A las siete menos diez, el enfado se covirtió en miedo. Cuando se disponía salir a buscar a su hijo, se abrió despacio la puerta de la calle. Tommy entró en silencio.
-¡Ay, Tommy! -le riñó su madre-. ¿Cómo has podido ser tan desconsiderado?¿No sabías que yo me iba a preocupar?¿Dónde te has metido?
- He estado ayudando a Billy... -empezó a decir Tommy.
-¿Ayudando a Billy?, ¿a qué? -le gritó su madre.
El pequeño empezó a explicarse otra vez:
-A Billy le han regalado una bicicleta nueva por Navidad, pero se cayó de la acera y se rompió y...
-¡Ay Tommy! -le interrumpió su madre-, ¿qué sabe de arreglar bicicletas un niño de seis años? Por Dios, tú....
Esta vez fue Tommy quien interrumpió a su madre.
- No mamá. No quise ayudarle a arreglarla. Me senté a su lado y le ayudé a llorar...
estoycachondaychupomuchaspollas02/04/2006
mi culo es azul y caga mierda de colorines.... se pueden hacer helados con los pegotes de mierda... mhhhhhhhh.....
Tábanos molestando
Tommy solo tenía seis años y quería tener un reloj de pulsera. Cuando se lo regalaron por fin, en Navidad, estaba impaciente por enseñarselo a su mejor amigo, Billy. La madre de Tommy le dio permiso, y cuando su hijo salió de casa le hizo esta advertencia:
-Tommy, ahora llevas tu reloj nuevo, y sabes leer la hora. De aqui a casa de Billy llegas andando en dos minutos; así que no tienes escusa para llegar tarde a casa. Vuelve antes de las seis para merendar.
-Sí, mamá -dijo Tommy mientras salía corriedo por la puerta.
Dieron las seis, y ni rastro de Tommy. A las seis y cuarto no había aparecido todavía, y su madre se irritó. A las seis y media seguía sin aparecer, y se enfadó. A las siete menos diez, el enfado se covirtió en miedo. Cuando se disponía salir a buscar a su hijo, se abrió despacio la puerta de la calle. Tommy entró en silencio.
-¡Ay, Tommy! -le riñó su madre-. ¿Cómo has podido ser tan desconsiderado?¿No sabías que yo me iba a preocupar?¿Dónde te has metido?
- He estado ayudando a Billy... -empezó a decir Tommy.
-¿Ayudando a Billy?, ¿a qué? -le gritó su madre.
El pequeño empezó a explicarse otra vez:
-A Billy le han regalado una bicicleta nueva por Navidad, pero se cayó de la acera y se rompió y...
-¡Ay Tommy! -le interrumpió su madre-, ¿qué sabe de arreglar bicicletas un niño de seis años? Por Dios, tú....
Esta vez fue Tommy quien interrumpió a su madre.
- No mamá. No quise ayudarle a arreglarla. Me senté a su lado y le ayudé a llorar...
mi culo es azul y caga mierda de colorines.... se pueden hacer helados con los pegotes de mierda... mhhhhhhhh.....